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Una noche entre cantos y adoración

Al despedir su presentación Martin sacó una bandera de Honduras, como señal que lleva a este país en su corazón.
Al despedir su presentación Martin sacó una bandera de Honduras, como señal que lleva a este país en su corazón.

En su presentación el intérprete usó su talento musical,  para evangelizar y reavivar los corazones
de aquellos que a través de la letra de sus canciones  encuentran un alivio para el alma.
Janeth Flores
Janeth.flores27@yahoo.com
Fotos/ Lilian Flores
Tal como se esperaba, los corazones de  quienes llegaron a presenciar el concierto de Martín Valverde  vibraron con cada una de sus melodías. Horas antes de que comenzara  muchas personas llegaron al Coliseum Nacional de Ingenieros, para obtener un buen lugar y así poder disfrutar mejor esta presentación.
Fue muy notaria la alegría de los asistentes, quienes consideran que la música de este cantautor costarricense es una medicina para el alma, porque al escuchar profundamente  la letra de sus canciones le han dado un giro  a sus vidas, y  que todo esto  es por la providencia de Dios.  
La conmoción fue parte de  un concierto lleno de mucho amor y conexión con Dios, en el cual cada fragmento fue precedido de una anécdota, reflexión, cita bíblica y el buen sentido del humor de este  costarricense.

MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA
Sin duda alguna, las canciones de Valverde alimentan el alma de quienes lo escuchan, quienes asistieron a la presentación quedaron llenos del Espíritu Santo. Las emociones estuvieron a flor de piel con cada interpretación.
Nadie te ama como yo, El diario de María y El Gloria, entre otros,  fueron algunos de los exitosos temas que el intérprete cantó en compañía de sus instrumentistas, y corista. El intérprete usó su talento musical para evangelizar y vivificar los corazones de aquellos que a través de sus letras encuentran un alivio supremo,  asimismo  lanzó la invitación a  los espectadores para  amarse, aceptarse y entenderse, para luego poder amar con libertad a los demás, tal como nos enseña Jesucristo.
Para culminar el evento, uno de los momentos más hermosos fue la presencia de Jesús Eucaristía, todos pudieron palpar el amor infinito de Jesucristo a través de la oración, en ese momento la gran mayoría  doblaron rodillas con humildad, para  renovar  la confianza en la  misericordia de Dios.

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