Arquidiócesis

Presencia javeriana abrió surcos en la evangelización de Honduras

En la Eucaristía se agradeció por la presencia Javeriana en Honduras.
En la Eucaristía se agradeció por la presencia Javeriana en Honduras.

“Solo nos queda darle gracias a Dios y al pueblo hondureño y seguir acogiendo el amor de Dios, dando testimonio de Jesucristo”.
Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@unicah.edu
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Con una Misa en la parroquia la Guadalupe presidida por el padre Martín Laliberté, pmé, Superior General de la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec  (Smé), se conmemoró las seis décadas de presencia javeriana en territorio hondureño.
La incansable labor que esta sociedad ha realizado en el transcurso de este tiempo se ve reflejada en los diferentes movimientos que se encargan de expandir la evangelización a través de la misión.
No se puede olvidar el trabajo misionero de cuatro Obispos de esta orden, Monseñor Marcelo Gerín, Guido Charbonneau, Guido Plante y Raúl Corriveau, todos ellos fueron Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias (OMP), quienes con su aporte fortalecieron a la Iglesia.

PARTICIPACIÓN
En la celebración estuvieron presentes algunos sacerdotes javerianos y el padre Pablo Hernández, párroco de la Guadalupe, para ser participes del cierre de una etapa que dejó muchos frutos en el pueblo hondureño. También participaron las familias de los  misioneros y misioneras hondureños, que realizan su tarea en diferentes países del mundo, al igual que los  jóvenes en formación y las misioneras laicas en este país.
Fue un momento muy agradable en donde se recordó los inicios de la Orden Javeriana, al mismo tiempo se agradeció a Dios por haber bendecido esta tierras con la llegada de personas que dejaron todo para venir a sembrar la mies del Señor y ser testigos de esos frutos.

UNA HISTORIA DE AMOR
El Superior General manifestó “estamos celebrando el testimonio de un Dios que da vida, alegría y liberación, a través de hombres y mujeres que colaboraron en su misión, fuimos elegidos por Dios para dar frutos de nuestra fe en estas tierras”.
En los últimos 60 años los numerosos misioneros de la Sociedad de Misiones Extranjeras en Honduras, sacerdotes y laicos, han vivido una verdadera historia de amor, arraigados en el amor de Dios, quien los preparó para dar frutos.
Ellos salieron de sus fronteras y sus países para compartir la vida, dificultades, esperanzas, y alegrías del pueblo hondureño intentando ser mensajeros de Dios, “ahora viven con amor, los frutos del trabajo misionero, cuando se habla del amor no se hace cuenta, ni se saca lista de las obras que han hecho, solamente se reconoce y se agradece”.

EXPERIENCIA
A la celebración también asistió Jesica Guzmán, una compatriota nuestra que después de tres años de misión en Camboya, Asia, regresó para estar un mes con su familia, luego continuará por tres años más cumpliendo esta gran labor.
A esta joven siempre le ha gustado ayudar a las personas, es enfermera, el poder estar dentro de la Iglesia, llevar la palabra y al mismo tiempo estar al cuidado de los demás, fue lo que la motivóen tomar la decisión de ser misionera.
“Al principio fue muy difícil, porque yo no sabía hablar el idioma de ellos, pero poco a poco me fui acoplando y este tiempo ha sido maravilloso, realmente me ha hecho ver el Jesús vivo dentro de las personas con quien comparto y evangelizó”.

AGADECIMIENTO
En esta celebración se agradeció a Dios por lo que él ha hecho a través de sus enviados que intentaron, con sus cualidades y limitaciones,  dar testimonio de un Dios que es Buena Nueva, vida, alegría y liberación. “Estos enviados, dieron lo mejor de sí, contando con la fuerza del Espíritu Santo han colaborado en la misión de Dios desde hace 60 años, para que crezca y sea realidad el Reino de Dios en estas tierras catrachas,  porque la misión no es de nosotros, es de Dios”.Martín Laliberté, Superior General.

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