Caminar Punto de Vista

Lo esencial

p5caminarPor: José Nelson Durón V.

Lo esencial no ronda especulativamente entre límites humanos, es la sustancia inequívoca del ser y del saber; es la fuente inmanente que enriquece el espíritu que se conserva auténtico y lucha por su integridad permanente en la búsqueda progresiva de su ascenso. La Perfección y la Santidad le esperan con abierto anhelo, mientras revisan compasivamente cada escalón salvado y esbozan el futuro común en la paz eterna. Lo esencial llama con su pureza, sinceridad y unicidad y sabe apreciar el celo y la fidelidad, sobre todo si han exigido sacrificios y girones de piel desgarrados en la lucha contra el desamor, la incomprensión, la injusticia y la indiferencia. Lo fundamental, lo ínsito y sustancial es el ser y todo lo que esconde en su sagrada inmensidad no siempre reconocida. “Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo” dice El Principito, reconociendo que en el confín de lo ignorado casi siempre nos aguarda una sorpresa; como el extremo hundido del arco iris alumbra un tesoro que desde niños buscamos con asombro y curiosidad o la riqueza del corazón amado, que anhelosos deseamos requisar para siempre. Lo esencial, hermanos, es nuestro y debe llenarnos de honra y dignidad sin llegar a la insolencia, porque ha sido concebido para depararnos un futuro pleno de felicidad diseñada para todos. La joya ínsita en lo más profundo de nuestra alma debe ser cuidada, saboreada y custodiada, porque requiere del último roce amoroso del Altísimo Dios.

Lo esencial, hermanos, trasciende los dramas y emociones temporales. ¡Ya comenzaron los juegos de la eliminatoria para ir al mundial; la fiesta ya arrancó y nos están tocando la canción preferida!… descansa sereno que llegará la selección hasta donde pueda llegar. Los restaurantes, el comercio, bancos y otros, ya comenzaron la navidad comercial que tanto abunda sus bolsillos, descartando con dulzones llamados las maravillosas expectativas que el Tiempo de Adviento debe suscitar en las almas que esperan con verdadero gozo y bajo la guía espiritual de la Iglesia, la Encarnación de Dios, que irrumpe en la vida de los hombres para salvarlos, para liberarlos y romper sus cadenas de la opresión de ídolos absurdos que se deshacen al primer murmullo. El Tiempo de Adviento inicia después del domingo en que la Iglesia celebra la Solemnidad de Cristo, Rey del Universo, que este año será el domingo 22 de noviembre próximo. Quienes viven de las necesidades afectivas del pueblo o llevados por apetencias monetarias antes que en congruencia con su fe, están tratando de apartarnos de lo sustancial. Les invitamos a asistir con expectación y anhelo espiritual los Actos Litúrgicos de la Iglesia, para que vayamos viviendo nuestra fe en consonancia con el amadísimo corazón de nuestra Madre María de la Dulce Espera, el nuevo Pueblo y Reino de Dios iniciado en Su Iglesia, la que adora en el cielo y la que aguarda en la tierra el nacimiento del Mesías en el corazón de los hombres. Este no es el sentido del caminar espiritual que el Señor Jesús desea para todo el mundo a través de Su Iglesia.
Les invito a asistir a las celebraciones litúrgicas dominicales, para que vayan viviendo su fe en consonancia con el amadísimo Corazón del Señor Jesucristo. No con lo que dicta el rico o el mundo despistado, ávido de tu dinero o de tu mundanidad.
Lo que Dios quiere, por el contrario, es solamente nuestro corazón.

Mucho se ha logrado en la lucha contra el narcotráfico, el combate del secuestro y la extorsión, pero el sicariato y el asesinato de nuestros jóvenes, profesionales y trabajadores no parecen tener fin; miles de personas continúan sin trabajo, pese a las optimistas declaraciones oficiales; se dan pasos para la fundamentación de nuestras leyes y para el combate a la corrupción, pero las cosas no parecen moverse; mientras se arregla y regula el aparato tributario, se estrangulan las pequeñas empresas o se perturban por causa de los apagones y otras deficiencias… Lo cierto es que los pueblos gobernados sabiamente toman decisiones permanentes y de general beneficio, planificando el bien común despojados de intereses y ambiciones particulares o de grupos; crean bancos de intelecto y ceden el paso airoso a las nuevas generaciones educadas para conservar lo esencial y para encontrar la verdad escondida entre años de injusticia social. Nuestra Universidad, Alma Mater generosa, ha crecido y agigantado en los últimos años y debe ser fuente y cuna de nuevas sabidurías, no el sitio de reposo y de juego de jóvenes mentes capaces de germinar y dar fruto en otros caminares, como en el reciente pasado. Entre más sabio sea el pueblo, menos incapaces e ignorantes podrán aspirar a dirigirlo. El examen de aptitud es solamente un encuentro de las mentes y espíritus que buscan en las aulas el poder del conocimiento y en los desiertos de sus vidas el pozo insondable de su propia realización. Que Dios ilumine nuestra Patria y, apartando las incongruencias, nos conceda un futuro mejor para todos. “Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad” dice el Libro de Daniel.

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