Actualidad Familia

El derecho inalienable a fundar una familia

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Posición del Centro para la Educación en la Vida Familiar (CEVIFA)
Texto / María Elena Suazo de Quan / info@cevifa.org
Ante el proyecto de Ley presentado ante el Congreso Nacional de la República de Honduras, (LT. 7/Nov/2015, Pág. 16) sobre limitar a los padres de familia a tener sólo 2 hijos y castigar a los que no cumplan esta exigencia, -excluyéndoles de beneficios sociales-, el Centro para la Educación en la Vida Familiar -CEVIFA- organización dependiente de la Arquidiócesis de Tegucigalpa en el campo de la familia y de la vida, expone su posición al respecto:

1. La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “la maternidad y la infancia tienen derechos a cuidados especiales y asistencia” y describe la familia como “la unidad grupal natural y fundamental de la sociedad”.
2. La Constitución de la República de Honduras reza en su Art. 59: La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tienen la obligación de respetarla y protegerla. La dignidad del ser humano es inviolable. En el Art. 60: Todos los hombres nacen libres e iguales en derechos. En Honduras no hay clases privilegiadas. Todos los hondureños son iguales ante la Ley. Se declara punible toda discriminación por motivo de sexo, raza, clase y cualquier otra lesiva a la dignidad humana.

3. La familia, sociedad natural, existe antes que el Estado o cualquier otra comunidad, y posee unos derechos propios que son inalienables. La familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad .

4. Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía de valores .

5. La población mundial está envejeciendo. Los países en desarrollo también están viendo envejecer a sus poblaciones, lo que causa nuevos problemas para las sociedades con pocos e ineficientes sistemas de asistencia pública. El envejecimiento demográfico es consecuencia de las bajas tasas de natalidad o de su reducción y de las mejoras en sanidad y atención médica que permiten que la población viva más años.

6. …Cuando hablamos de planificación familiar hacemos referencia a los métodos naturales de concepción y regulación de los embarazos. Por ello, es importante anunciarlo firmemente: la Iglesia Católica no está en contra de la planificación familiar.
La planificación familiar es el privilegio y la obligación que tiene una pareja casada, en orden a decidir con amor el número y espaciamiento de sus hijos, utilizando un medio ético.

De lo cual, hemos de subrayar lo siguiente: es una decisión que corresponde directa, personal y exclusivamente a la pareja, al hombre y a la mujer; y no a terceros, individuos, asociaciones o instituciones de cualquier tipo o naturaleza, las cuales generalmente se mueven por otros intereses, ajenos totalmente al respeto hacia la persona y al bien integral del matrimonio y la familia.

Precisamente por esto, la planificación familiar es también una obligación, ya que un hijo tiene el derecho a tener padres y, por tanto, el papá y la mamá, que asumen la responsabilidad de educarlo con amor, se obligan ante los hijos; aquí está la gran responsabilidad que tienen los padres ante la transmisión de la vida .

7. Ahora bien, al decir que para ello deberá utilizarse un medio ético, queremos subrayar que en todo momento habrá de tenerse en cuenta la dignidad y el respeto a la persona, a la naturaleza humana, en fin, al acto conyugal en sí mismo.
Dicho respeto y dignidad de toda persona sólo puede garantizarse utilizando los métodos naturales de planificación familiar, que se basan en el conocimiento científico de la fertilidad (inteligencia) y en la decisión de la pareja (voluntad) de donarse en una relación sexual, o no, durante el período fértil, con la posibilidad de embarazarse. De esta manera, estamos hablando de métodos que respetan a la persona, que respetan las leyes naturales y los períodos naturales de fertilidad e infertilidad .

Por lo expuesto supra,  y multiplicidad de razones más, manifestamos lo siguiente:

a. Consideramos inaudito que personas o instituciones quieran atentar contra los derechos de los hondureños y hondureñas, al coartar su libre albedrío respecto al número de hijos que desean procrear y cuándo tenerlos.Ninguna persona, institución, organización, gobierno ni el mismo Estado pueden atentar contra la dignidad del ser humano, porque ésta es inviolable.

b. Nadie puede ser premiado por no tener hijos o discriminado y excluido por querer tener más de dos. Por tanto, cualquier intención de discriminar, penalizar, excluir o castigar a los esposos, cónyuges o convivientes que tengan más de 2 hijos, debe ser declarada punible.

c. Estamos sorprendidos que aún haya personas con mentalidad neomalthusiana, que consideran que en Honduras hay un “descomunal crecimiento demográfico” , afirmación que es contraria a los datos mostrados en la Encuesta Nacional de Salud y Demografía (ENDESA) 2011-2012.Robert Malthus (creador de la ideología neomalthusiana), afirmó: “Nos sentimos obligados por la justicia y el honor a negar formalmente que los pobres tengan derecho a ser ayudados”. Este hombre había llegado a pensar seriamente que era necesario extinguir a los pobres por medio de la reducción de su natalidad, ya que constituían una amenaza contra el equilibrio social. No se trataba de combatir la pobreza, sino a los pobres: los derechos de las personas no se contemplaban en su política económica.

d. Cualquier persona o institución hondureña debería centrar su atención en solucionar los verdaderos e ingentes problemas de los ciudadanos de nuestro país y no en querer disminuir la fecundidad de las parejas, cuya tasa ya se redujo considerablemente según la ENDESA 2011-2012, a 2.9 hijos por mujer, apenas suficiente para un adecuado nivel de reemplazo de la Tasa Global de Fecundidad (TGF). No necesitamos que se reduzca más.

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