Editorial

Editorial del Domingo 15 de Noviembre de 2015

fotoEducacionEducación derecho universal

La educación, en toda sociedad, es un derecho fundamental que está íntimamente ligado al desarrollo integral de sus miembros. Y es que la educación es un proceso que permite desarrollar la capacidad de pensar; hace crecer las habilidades para realizarse por el trabajo y posibilita conocer, sentir y vivir los valores éticos y religiosos, que son el fundamento de una convivencia ciudadana que sea pacífica y constructiva.

En el sentido técnico, la educación es el proceso continuo de enseñanza-aprendizaje que permite el desarrollo de las facultades físicas, intelectuales, sentimentales y morales del toda persona, con el fin de integrarse adecuadamente en la sociedad o en su propio grupo. En definitiva, es un aprendizaje para vivir como persona humana, dotada de inteligencia y voluntad libres. Viviendo a plenitud “el esplendor de la verdad”, para empeñarse siempre en hacer el bien y evitar el mal.

El objetivo de la educación de una nación, es que sus ciudadanos tengan conciencia de su condición de persona humana. Que conozcan el valor de su propia dignidad, como hijos de Dios, y por lo tanto “partícipes de la naturaleza divina”. Que sepan y promuevan los derechos inherentes a su condición humana y que cumplan con los deberes que le competen para luchar por el Bien Común.

La educación fortalece la comunión ciudadana y trabaja por la justicia social. Contribuye decididamente al cultivo de la cultura, a fortalecer la democracia y a forjar la identidad nacional de los hondureños, a pesar de ser un pueblo con amplia diversidad étnica y cultural.

De manera que la educación tiene como resultado la formación integral de todo ciudadano, lo cual significa que siendo todos esencialmente iguales en su propia naturaleza, están llamados a disfrutar de similares oportunidades y al mismo respeto de sus derechos. Ello determina la necesidad de participar activamente en política para alcanzar los fines sociales, políticos y económicos, respetando el marco legal del “estado de derecho”.

Los padres de familia son los que tienen el derecho preferente para determinar el tipo de educación que desean brindar a sus hijos. Por ello existen escuelas y colegios públicos y privados, con diversidad de ofertas educativas. Y a la vez, los padres de familia son los responsables de que sus hijos se matriculen y asistan a los centros educativos, garantizando así que su derecho a la educación sea ejercido, promovido y respetado.

En Honduras, actualmente se vive una mejora en el sistema educativo. En efecto, las autoridades del Ministerio de Educación, han elevado la supervisión y el control sobre el funcionamiento de la educación básica, primaria y secundaria, tanto estatal como privada.

Gracias a ello se logró controlar el desorden permanente en que vivía el sector y que impedía cumplir las metas del calendario académico por las constantes suspensiones de clases durante varios períodos del año escolar, debido a protestas de contenido gremial y hasta de carácter político e ideológico.

Precisamente, esta semana anterior se celebraron, en el sistema educativo hondureño, por tercer año consecutivo, el cumplimiento del standard universal de 200 días de clases al año. Simultáneamente, se han hecho pruebas para medir el progreso de la calidad educativa. Y se ha constatado que existen avances perceptibles, especialmente en matemáticas y español.

El propio Ministro de Educación Marlon Escoto, expresó: ”El Estado debe tener la educación en el centro de sus prioridades, porque de lo contrario no se puede mejorar la calidad de los estudiantes”.

Sin embargo, a pesar que el ramo de Educación tiene el nivel presupuestario más alto de los organismos estatales, se necesitan aún mayores recursos para contratar más maestros, construir nuevos edificios, reparar edificios viejos (Lps 80 millones en 2015) y, sobre todo, equipamiento escolar para enseñar pedagógicamente (lo cual ahora recae en los aportes de dinero que sale de los bolsillos de los maestros y padres de familia).

Se necesitan mayores esfuerzos para eliminar la falta de cobertura de un 55% en preescolar y de 7% en Primaria. Así como eliminar el analfabetismo (14%). Son lastres que limitan muchas oportunidades para los no han podido aprovechar el sistema educativo.

El derecho a la educación es universal, y en pleno siglo XXI, es inconcebible que un hondureño carezca de la posibilidad para formarse como ciudadano capacitado y contribuir al logro del Bien Común, en un ambiente de paz, justicia y equidad.

El Señor Jesús habló con claridad: “El que recibe a un niño como este en mi nombre………a Mí me recibe”.

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