Diócesis La Ceiba

Al encuentro de los “Cristos”

La alegría y encuentro con grandes dolores el contraste de la misión.
La alegría y encuentro con grandes dolores el contraste de la misión.

Jóvene de la Pastoral Juvenil realizan “lío” en hospitales “ de la novia de Honduras”
Texto: Emir Alvarado
Fotos Pastoral Juvenil Sauce
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Una acción sin precedentes realizaron los muchachos y muchachas que integran la Pastoral Juvenil de la Parroquia Inmaculado Corazón de María de La Ceiba, cuando salieron a las calles y centros hospitalarios de la ciudad en busca de “los cristos” que más sufren, por enfermedad, por marginación y desempleo.
SOLIDARIDAD
La acción la realizaron atendiendo a la Dimensión Samaritana de nuestra Iglesia y por ello visitaron el Hogar de Ancianos “Divina Providencia” y la Sala de niños del ‘Hospital Regional Atlántida”.  Además salieron a las calles de la ciudad a compartir una pequeña cena con aquellas personas que no tienen hogar y se ven obligados  a vivir en las calles. Fue una hermosa aventura desde que fue soñada por los jóvenes.
Ellos, emocionados por lo que sabían sería una experiencia realmente interpelante para todos, desde varias semanas atrás comenzaron con los preparativos. Pidieron la colaboración de sus comunidades en la donación de peluches, juguetes y ropa.
Asimismo, pidieron recibir la bendición de las familias que donaron los materiales para preparar la cena a las personas que viven en las calles; incluso la misma preparación del cóctel de frutas para las personas ancianas.
Fue un acontecimiento que estuvo marcado de alegría y entusiasmo. Todo sumó a la hora de recoger las ‘ganancias’ de lo que se vivió.

MISERICORDIA
Casi 70 jóvenes por la mañana y un poco más de 30 por la noche fueron los participantes. Para iniciar todo, se reunieron en el templo parroquial para prepararse antes de la misión. En un momento previo de reflexión recordaron que iban al encuentro de los rostros sufrientes de Cristo, ellos serían, nada más, los misioneros de la misericordia: pero recargados sus corazones de la alegría que da el encuentro con Jesús.
En ellos resonaban las palabras de Isaías: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva!” (52,7). Pero la grandeza de la experiencia no fueron ni los confites, ni los payasitos, ni los juguetes, frutas o comida… lo que realmente selló la experiencia fueron las sonrisas, lágrimas, agradecimientos, palabras de consuelo y abrazos que recibieron todos los chicos y chicas de estos Cristos, enamorados de la cercanía de tantos que dispusieron su tiempo para compartir con ellos.

Felicitaciones
¡Felicidades muchachos, muchachas! Cada día más me convenzo que vale la vida apostar por la juventud.
A ustedes no les da lo mismo el dolor de los demás, sí son capaces de vestir las quejas, los sufrimientos, los abandonos y las alegrías de estas personas que fueron a visitar… sí son capaces de mostrarle a esta sociedad despreocupada que la vida sigue siendo un don merecido de Dios. ¡Ánimo cipotes, cipotas!, que esto recién está comenzando.

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