Editorial

Editorial del Domingo 8 de Noviembre de 2015

p4editorialUna patria para todos
Honduras, debe ser pensada como un  mejor País para todos. Esa debe ser la idea política y social esencial que mueva a la ciudadanía. Lo cual significa que toda acción ciudadana, necesita estar orientada hacia el logro del bien común, poniendo a  la persona humana, como el centro de la vida política, social, y económica.
El Papa Francisco recibió recientemente, a una delegación de UCID (Unión Cristiana de Empresarios y Dirigentes), la cual es una asociación laica, reconocida por la Conferencia Episcopal Italiana. Su Santidad les exhortó a que con el Evangelio y el Magisterio Social de la Iglesia, tienen los instrumentos para buscar el desarrollo del bien común, en los campos de la familia, en el trabajo, en la sociedad y en el cuidado de la creación. Especialmente atendiendo a los necesitados.
Definiendo una auténtica escala de valores, el Papa sugiere se armonice la entrega que se emplea en el trabajo,  con la atención que debe darse a las obligaciones del hogar. Hizo mención especial al derecho de la mujer, a compatibilizar su vida de trabajo, con los deberes de la maternidad y la necesidad ineludible de su presencia en la familia.
En el fondo, lo que el Papa está indicando es que los católicos tienen que vivir a profundidad la virtud de la Caridad. Hasta hace algún tiempo, la caridad se reducía a la comprensión, la bondad, la ayuda y la paciencia, y todo eso se concretizaba exteriormente en acciones asistenciales y la generosidad de la limosna.
Hoy, además de esas actitudes y acciones caritativas, la caridad incluye un compromiso serio en la lucha por la justicia. Sobre todo para los hondureños. Es preciso trabajar en las transformaciones de la sociedad, para erradicar las causas estructurales de su deshumanización, que determinan la prevalencia de una situación de pobreza y marginación sobre la mayoría de la población hondureña.
La lucha por la justicia, compete a todos los ciudadanos, pues todos están obligados a participar, con sus opiniones y sus ideas, en la elaboración de las Leyes y las políticas públicas.
Todo Ciudadano debe colaborar en los cambios profundos de las estructuras: sociales, políticas y económicas, para que sean transformadas en instrumentos de promoción humana. Y así, pueda ir desapareciendo la inequidad que afecta el desarrollo de la mayoría de los hondureños.
Una tarea imprescindible para los hondureños consiste en repensar y rehabilitar la política, pues con la crispación que existe actualmente en el país, no es posible creer, que todos los Ciudadanos están contribuyendo al bien común. Es el momento de convertir los Partidos Políticos en instrumentos para promover diálogos y consensos constructivos sobre el futuro de la Nación.La política es el medio para orientar los asuntos públicos hacia la formación de una sociedad justa y pacífica, fundamentada en valores y principios éticos.
En Honduras, se necesita recuperar una política que sea humana. Para el hombre y sólo para el hombre. Impregnada de solidaridad. Que respete profundamente la dignidad de las personas y que  infunda a la ciudadanía una amistad cívica, aunquepersistanlas diferencias de criterios.
Que exista el deseo de tender puentes de buena voluntad, para poder dialogar. Yconcertar, sobre acciones concretas, paraestablecer condiciones de paz y de justicia para los más necesitados.
Es el momento de reconocer que la fraternidad es un ingrediente esencial de la democracia, y que la democracia se fortalece, cuando los ciudadanos contribuyena trabajar conjuntamente al desarrollo de la nación.
Por eso, el Papa Francisco pide a los empresarios católicos que sean: “misioneros de la dimensión social del Evangelio en el difícil y complejo mundo del trabajo, de la economía y de la empresa”.
Tengan “una apertura evangélica a las distintas situaciones de pobreza y de fragilidad”.
Fue el Beato Pablo VI, quien explicitó la relación entre el vocablo político “civilización” que significa un modo evolucionado de vivir,  donde se observa el derecho;con las palabras “del amor”.
“La civilización del amor” es una sociedad donde los ciudadanos viven en comunión entre ellos, y todos están comprometidos para el logro del bien común y crear oportunidades para todos.
Meditemos esperanzadamente las palabras del Señor Jesús: “Felices los que tienen hambre y sed de Justicia…ellos serán saciados”.

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