Arquidiócesis

Elevan plegarias por la memoria del padre Pedro Drouin

Doña Blanca de Mendoza  como un hombre generoso que veló por las necesidades del más pobres.
Doña Blanca de Mendoza como un hombre generoso que veló por las necesidades del más pobres.

El padre Pedro fue un hombre que predicó con el ejemplo,sus incontables obras de caridad a favor de la infancia, los enfermos, los ancianos y la evangelización de los fieles, permitieron que se ganará el apreció de los capitalinos.
Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@unicah.edu
La partida de un se querido deja un vacío en sus familiares y amigos, sobre todo cuando esa persona ha sabido ganarse el cariño de quienes lo rodean.  A un año de su partida el padre Pedro Drouin, es recordado por quienes lo acompañaron durante su labor incesante por los más necesitados.
El 26 de octubre del año pasado a muy tempranas horas la  sociedad capitalina amaneció con la dolorosa noticia del fallecimiento del padre Pedro Drouin, sacerdote de la Orden Javeriana, quien por varios años fue misionero en tierras hondureñas. Pero  al momento de su partida a la morada celestial el padre se encontraba en su natal Canadá.
Para recordar su memoria, a un año de su partida se celebró una Eucaristía en el centro de espiritualidad Las Tres Rosas y El Tabor, a la cual asistieron varias personas que trabajaron con en cada uno de los proyectos que realizó en beneficio de los mas necesitados.

CONMEMORACIÓN
Después de 60 años de presencia Javeriana en Honduras, esta orden misionera ha dado mucho a Honduras, en la actualidad hay siete sacerdotes realizando su misión evangelizadora  en algunos sectores de la capital.
Algunos de ellos estuvieron presentes en la Misa para rogar por el alma del padre Pedro, entre ellos el padre Juan  Greffard, quien  lo recordó con mucho cariño, “un día venimos a Tres Rosas era puro campo, puro bosque, Pedro soñaba en  crear un centro de espiritualidad. Eso surgió  a partir de su experiencia de conversión  de vida en el espíritu, como buen misionero él estaba atento a las necesidades del pueblo hondureño y no solamente la atención material, el hecho de hacer un centro de espiritualidad es porque él consideraba  que era muy importante la base y unidad de una vida completa no solamente en el actuar”.

ASÍ LO RECUERDAN
Algunos de los feligreses de la Guadalupe en donde el padre Pedro estuvo por diecisiete años como  párroco, también se unieron a las plegarias y  lo recuerdan como un sacerdote dinámico y carismático.
Por su parte doña Blanca de Mendoza  manifestó que durante 35 años convivió con el padre Pedro “él inició el camino de conversión de mi familia, y ahora mi esposo y yo servimos como lacios misioneros en el centrode espiritualidad”.
Doña Blanca lo recuerda, como un hombre que irradiaba amor, generosidad, nobleza y entrega, siempre se preocupó del más necesitados, y que tenía una gran habilidad,era amigo de todos y se sabia ganar a los que tenía poder económica quienes con su generosidad colaboraron para hacer realidad los proyectos que se proponía.

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