Editorial

Editorial del Domingo 1 de Noviembre de 2015

p4editorialUna nación muy desigual
“Que dicha tan grande nacer en Honduras, como lo desearan todas las creaturas” es el canto que indica el deseo de todo buen hondureño es vivir en un país pacífico, con oportunidades de un desarrollo humano integral para todos. Pero la realidad hondureña está muy lejos de ese sueño. La desigualdad es la característica principal de la economía hondureña.
Las cifras surgidas del Instituto Nacional de  Estadísticas, denotan una situación de muy grave pobreza y exclusión, ya que el 20% de la población más pobre solo tiene acceso al 3% del total del ingreso que deben percibir las familias.
Y esta es una realidad que no tiene salidas viables, a corto plazo. Es imposible revertir una situación tan delicada, en la cual, el 64% de los hogares están bajo la sombra de la pobreza.Con el agravante de que el 46% de ellos están viviendo en condiciones de pobreza extrema.
Lo cual resulta mucho más crítico, cuando al analizar las finanzas públicas, se observa que Honduras es un país, altamente endeudado. Lo cual significa que los impuestos que logra captar el gobierno, se agotan en gasto corriente. Como resultado del excesivo número de empleados  en instituciones gubernamentales, para premiar su activismo político.
Grandes cantidades también  se utilizan para el pago de capital e intereses de los bonos que se han colocado, dentro y fuera del país, para hacerle frente a la deuda interna, que se ha venido acumulando en los últimos años, como resultado de un sistema de corrupción pública y privada, estimulado por la impunidad que ha prevalecido.
También creció la deuda interna en el período de aislamiento diplomático que sufrió Honduras después de los sucesos políticos del 2009. Los organismos internacionales no hacían desembolsos y los recursos se obtuvieron vía incremento de la colocación de obligaciones en el mercado nacional y en el exterior.
En resumen, el gobierno carece de los recursos necesarios para hacer inversiones sociales, lo cual repercute, a primera vista, en las muchas deficiencias en los ramos sensitivos de la educación y la salud. Y los programas sociales que están funcionando, se hacen con fondos provenientes de la cooperación internacional y,  por lo tanto, son limitados a un relativo número de beneficiarios, quedando al margen una mayoría de población indigente.
Existe una imperiosa necesidad de inversión privada del exterior, pero su llegada depende de la existencia de un clima de seguridad garantizada; una infraestructura adecuada; mano de obra calificada y un sistema impositivo atrayente, lo cual son condiciones que no pueden lograrse en períodos cortos. Aunque se hacen esfuerzos en ese sentido.
De manera, que no existiendo incentivos concretos para la atracción de la inversión externa, la creación de nuevos puestos de trabajo es lenta e insuficiente,  incapaz de absorber en forma significativa, a los profesionales y obreros, que no han podido obtener un empleo y que,  por lo tanto, están sufriendo muchas carencias.
Así que el único camino viable para los hondureños es convertirse en emprendedores y buscar su sitio en la economía informal. Con la fundación de empresas pequeñas o medianas. De hecho, las medianas y pequeñas empresas, son las que han creado el mayor número de empleos. Aunque dos millones de estos empleados ni siquiera ganan el salario mínimo, no obstante, tienen la oportunidad de generar recursos para sostener sus familias.
La situación de pobreza en que viven la mayoría de los hondureños, se debe a la forma inadecuada en que se ha repartido la riqueza, tanto por efecto del modelo económico, como por la corrupción crónica de las instituciones públicas, que afecta a los más pobres.
En Honduras se ha desarrollado un tipo de capitalismo, con una tasa de crecimiento económico muy baja, que produce una escandalosa acumulación de riqueza para unos pocos. A la vez que genera la exclusión y la pobreza de las grandes mayorías de la población.
Es preciso crear una acción solidaria entre todos los ciudadanos, para buscarle solución a la enorme desigualdad existente en Honduras. Donde unos pocos comen hasta saciarse, mientras la mayoría sufren mucho para conseguir el alimentorequerido para su supervivencia y la de sus familias.
El Señor Jesús recriminó a los indiferentes: “Ustedes saben distinguir el aspecto de la tierra y del cielo….pero ¿Por qué no disciernen por ustedes mismos lo que es justo?”.

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