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“Los pueblos náhuatl son esperanza y no descarte”

Por primera vez en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México se celebró una Misa solemne en lengua náhuatl.
Por primera vez en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México se celebró una Misa solemne en lengua náhuatl.

Primera Misa en lengua náhuatl:
“Los pueblos náhuatl son esperanza y no descarte”
Para esta celebración, se han utilizado textos cuya traducción fue consensuada entre unos 50 hablantes de esa lengua de al menos 12 arquidiócesis y diócesis del país y misioneros de dos congregaciones religiosas.
(Agencias) – Por primera vez en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México se celebró una Misa solemne en lengua náhuatl, que será presidida por el Arzobispo de Puebla,  Monseñor Víctor Sánchez, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica.
La celebración, organizada por la Dimensión de Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Pastoral Indígena, contó con la participación de representantes de 20 diócesis de México, que tras la Misa presentaron un programa de danzas propias de las regiones indígenas donde se habla esta lengua.
Se pone de manifiesto la importancia y el respeto de los mexicanos por esta lengua nativa, ya que la misma Virgen de Guadalupe se expresó con ella al hablar con Juan Diego en la colina de Tepeyac, al norte de Ciudad de México.
Para esta celebración, se han utilizado textos cuya traducción fue consensuada entre unos 50 hablantes de esa lengua de al menos 12 arquidiócesis y diócesis del país y misioneros de dos congregaciones religiosas, como recordó Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, Arzobispo de San Cristóbal de las Casas y presidente de la Comisión para la Cultura de la CEM.
Monseñor Arizmendi Esquivel predicó la homilía durante la celebración, y tras una reflexión sobre el ejemplo de María, Madre de Dios y madre nuestra, dijo  “es lo que el pueblo náhuatl necesita: esperanza. Es lo que nuestros pueblos originarios necesitan: esperanza. Tienen historia, tienen cultura, tienen presente y tienen futuro. No están condenados a desaparecer. No tienen por qué avergonzarse de su riqueza cultural. Animémoslos a valorar lo que Dios y la Virgen quieren para ellos. No son desechos en nuestro país. No son descartables. No son signo de atraso. Son esperanza. Tienen mucho que aportar a la sociedad. Dios, la Virgen y la Iglesia los necesitamos. México no es México sin ellos. Ellos somos nosotros”.
La traducción en lengua náhuatl fue patrocinada por la CEM, a través de las comisiones para la Pastoral bíblica, Pastoral Litúrgica, Doctrina de la Fe, Pastoral Indígena y Pastoral para la Cultura ya desde agosto de 2012. Desde entonces se han producido 11 encuentros de estudio y trabajo que han involucrado a la mayor parte de las comunidades indígenas de cultura náhuatl.

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