Reportaje

La catástrofe que cambió a Honduras

EL huracán dejó incomunicadas a varias ciudades del país.
EL huracán dejó incomunicadas a varias ciudades del país.

A diecisiete años del paso del huracán Mitch, el país arrastra aún secuelas de la destrucción e implementa nuevas medidas para prevenir desastres de este tipo.
Ángela García.
Fotos: Copeco, Cáritas, Archivo.
angelapaolawk@gmail.com
Transcurría el mes de octubre del año 1998, y por las noticias nacionales e internacionales se alertaba a la población centroamericana sobre la formación de una tormenta, que terminaría siendo el fenómeno natural del siglo XX, de mayor destrucción en los países de Centro América, especialmente en Honduras.
En el transcurso del 26 de octubre al 5 de noviembre, el paso de este huracán marcó la historia de un país afectado en muchos aspectos debido a su vulnerabilidad en tema de prevención, control de desastres y conciencia social.
El huracán recorrió la Costa Norte con vientos fuertes y lluvias torrenciales, se desplazó de manera lenta y afectó las Islas de la Bahía, de donde se dirigió a la zona sur del país transformándose en una tormenta tropical que afectó particularmente la Costa Atlántica, la Zona Central y Sur del país.
El fenómeno natural afectó los 18 departamentos del país, pero marcó una huella imborrable en Tegucigalpa, donde a su paso  dejó innumerables pérdidas de vidas humanas, inundaciones, daños a la  infraestructura, y grandes pérdidas económicas.

DESTRUCCIÓN EN NÚMEROS
Tan sólo una semana y media fue suficiente para que los vientos y lluvias hicieran del territorio nacional un lugar de devastación, incertidumbre, dolor y pérdidas numerosas que dividieron la historia en un antes y un después.
El Mitch dejó un saldo de 5,657 muertos, 8,058 desaparecidos, 1,500  damnificados, 12, 272 heridos y 285 mil personas que perdieron sus viviendasy tuvieron que refugiarse en más de 1,375 albergues temporarios.
Sumado a esto, en estimaciones resultó seriamente dañado el 60% de la infraestructura vial del país, quedaron inutilizables 424 caminos y 107 carreteras, destruidos parcial y totalmente 189 puentes dejando incomunicadas a 81 ciudades.
Por otra parte, según datos de la Organización de lasNaciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),quedaron destruidos o seriamente afectados un 70% de los cultivos, fundamentalmente de café, banana y piña, situación que significó la pérdida de 800 millones de dólares, esto sólo en el sector agrícola.
También se vieron dañados1,743 vías de acueductos del país que afectaron a más de 3.4 millones dehabitantes, situación que trajo consigo la contaminación principalmente del río Choluteca.
En infraestructura se golpeó el sector salud ya que resultaron dañados 23 de los 28 hospitales nacionales, así como el sistema educativo que presentó daños en el 25% de las escuelas de todo el país.

COOPERACIÓN INTERNACIONAL
La ayuda internacional dio una repuesta rápida a la situación tan crítica que en ese entonces enfrentaba el país, los organismos de Naciones Unidas, países amigos, organismos bilaterales y no gubernamentales hicieron llegar ayuda económica, humana y logística que resultó insuficiente ante el desastre.
El gobierno, así como instituciones religiosas y ONG, no escatimaronesfuerzos en ayuda a los damnificados, suplieron necesidades básicas como agua, comida, ropa y suministrosmédicos.
Con la mediación del Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, Cáritas Internacional en apoyo a Cáritas Nacional, aportó su granito de arena con la  creación del proyecto habitacional San Miguel Arcángel, que surgió por la necesidad de vivienda de muchas familias, en el caso específico de la Zona Central del País.
Inicialmente se organizó el proyecto para atender como prioridad geográfica  a tres parroquias de la Arquidiócesis, San José Obrero, Maximiliano Kolbe y Nuestra Señora del Carmen y así responder a las familias del sector que perdieron sus casas.

APOYO
En la actualidad el proyecto sigue en renovación según lo expresa Mario Cerrato, miembro de Cáritas: “En total estamos hablando de 499 familias, un proyecto integral comunitario y ahora en años posteriores aún sigue Cáritas brindando acompañamiento tanto en fortalecer la parte comunitaria, la parte organizativa  y apoyar en  ciertas necesidades que puedan surgir y de que manera podemos colaborar con ellos”.
El proyecto consta de un centro educativo básico, un centro de salud, un jardín de niños, una posta policial, un centro comunitario (Centro Europa), un lactario, una cancha deportiva y  áreas verdes.
Según lo manifestado por Mario Cerrato, después de este desastre, Cáritas se ha enfocado en: “el fortalecimiento de capacidades más que todo de prevención y respuesta a cualquier tipo de eventualidad no solamente situaciones parecidas al Mitch,  sino otro tipo de emergencias que se presentan continuamente en el país”.

SOLIDARIDAD
Honduras recién comenzaba en los años 90 a organizar un ente algo frágil hasta el momento, encargado de responder a desastres naturales de este tipo, que por situaciones sociopolíticas no había logrado tener una estructura muy solida y sobre todo no contaba con una  organización que permitiera dar una mejor respuesta al momento que se originó el Mitch.
Sin embargo, ante el panorama tan desalentador la población se esforzó y colaboró dentro de sus posibilidades, “prácticamente todos los sectores salieron a brindarle ayuda a la población, vimos universitarios, trabajadores, profesionales en las calles retirando escombros, quitando tierra, lodo, piedras” expresó Carlos Cordero, Subcomisionado de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
De igual manera, se notó la solidaridad del gobierno de México, quien se hizo presente con un fuerte contingente de apoyo, así como el gobierno estadounidense y japonés, los que enterados de la vulnerabilidad del área centroamericana no dudaron en mostrar su ayuda.

SITUACIÓN ACTUAL DE PREVENCIÓN
Desde entonces Copeco, ha logrado armar un equipo apto, capacitado y especializado en prevención y respuesta a la ciudadanía, “Copeco cuenta con la infraestructura de punta de mayor capacidad en toda la región de Centroamérica y se ha ido poniendo a prueba poco a poco a medida que se presentan emergencias, afortunadamente no hemos tenido de magnitudes tan grandes” manifiesta el Subcomisionado.
A finales del 2009 y principios del 2010 se reglamentó el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo, donde se pasa de atender emergencias y dar respuestas, a trabajar en la prevención.
Un aspecto muy importante que los miembros de Copeco consideran de relevancia, es la incorporación de la Sociedad Civil y de las comunidades a través de comités de emergencia municipales, con los que se ha logrado una respuesta local en la incorporación y la protección de la ciudadanía.
“Desgraciadamente los daños fueron tan grandes que Honduras no ha logrado todavía recuperar siquiera la condición que tuvo en 1998,  hay mucha infraestructura que todavía se está reconstruyendo, tenemos daños dejados por obstrucción básicamente toda la red hídrica del país” considera Carlos Cordero.
Conmemorando los 17 años del paso de este fenómeno que marcó negativamente nuestro país, las palabras del Papa Francisco deben hacer eco en nosotros, para que con el cuidado de nuestra “Casa Común”, ayudemos hacer pequeñas cosas y así lograr grandes cambios para nuestra sociedad.

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