Arquidiócesis

Sean testigos de la verdad

Todos atentos a la prédica de Monseñor Juan José Pineda, en la parroquia Beata Teresa de Calcuta.
Todos atentos a la prédica de Monseñor Juan José Pineda, en la parroquia Beata Teresa de Calcuta.

Más de 160 personas recibieron el Sacramento de la Confirmación este fin de semana en la Arquidiócesis, de manos de Monseñor Juan José Pineda, Obispo Auxiliar de Tegucigalpa
Texto y fotos: Eddy Romero
emromero@unicah.edu
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En el denominado “Feriado Morazanico” la Iglesia no descansa y continúa brindando obreros para la Mies del Señor, ya que en estos días recibieron el Sacramento de la Confirmación más de 160 jóvenes.
En la Catedral Metropolitana, 48 personas, en su mayoría jóvenes pertenecientes al Instituto Santa Teresita, recibieron al Espíritu Santo, como parte del acompañamiento espiritual que tienen los alumnos. Muchos habían recibido el Sacramento del Bautismo y la Eucaristía el pasado primero de octubre, en el mes que conmemoran a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de este centro educativo.
En la parroquia Beata Teresa de Calcuta de esta capital, se realizó el Sacramento de la Confirma para 120 jóvenes que durante uno o dos años estuvieron preparándose.
Junto a Monseñor Pineda, estuvo el padre Fredrik Hansen, secretario de la Nunciatura Apostólica y varios sacerdotes vicarios y colaboradores de esta parroquia.
Vestidos con túnicas blancas, los muchachos llegaron desde tempranas horas al templo, que resultó insuficiente por la gran cantidad de personas que allí se encontraban.
Un ambiente de fiesta se vivió en esta parroquia de periferia, la cual en este mismo día, inició el proceso catequético para la siguiente ocasión.

MENSAJE
Monseñor Pineda se dirigió a cada uno de los presentes en esta celebración, a quienes felicitó por todos los preparativos que habían realizado. Como es costumbre, primeramente le dio la espalda a la feligresía y brindo unas palabras de aliento para los presbíteros y seminaristas presentes. Citando a la Beata Teresa de Calcuta les dijo “queridos sacerdotes y seminaristas el mundo en que vivimos, no siempre les comprende,  pero el mundo en el que vivimos les necesita. Que Dios les bendiga”.
Posteriormente, al referirse a las Misioneras de la Caridad les agradeció y les dijo que “cuando en cualquier lugar del mundo se les encuentra, la gente entiende entre otras cosas esto: esa mujer tiene que ver algo con Dios, con Jesucristo, con la Iglesia y tiene que ver sin lugar a dudas con los más pobres. También tienen que ver con los santos y con el amor”.
“Catequistas, ustedes usan libros, papeles, fotocopias, que bueno, pero el mejor catecismo que pueden usar es su propia vida, tendrían que ser como un libro abierto que ande en medio de nuestras comunidades, ser hombres y mujeres que al verles, veamos y entendamos que así vive un hijo de Dios, así vive quien pertenece a la Iglesia Católica, ustedes con su ejemplo y su testimonio son los mejores catecismos que tenemos en esta parroquia y en nuestra Iglesia”.
A cada joven invito a ser testigo de la misericordia que Dios siempre tiene con ellos y usando el Evangelio de ese día cuyo tema central era un joven, les invitó a despojarse de todo para seguir a Jesús.

TESTIMONIO
Una de las protagonistas en la parroquia Beata Teresa de Calcuta fue Kimberly Mariela Barahona, quien comenzó su historia de fe en la Iglesia evangélica, pero de quien Dios fue llamando poco a poco hasta concretar su regreso a casa.
“Yo en 2011 tuve un encuentro más fuerte con el Señor, hice teatro católico en ese año y ver que los jóvenes hacían el teatro por Cristo me hizo desear eso” relata Kimberly quien curiosamente fue maestra de español del padre Fredrik, quien justamente le acompaño en este momento inolvidable de su vida.
“Desde pequeña, lo que conocía de Dios fue dentro de la Iglesia protestante, entonces, después de esta experiencia que tuve en 2011, fui donde conocía, regresé a la Iglesia evangélica y estuve asistiendo hasta el 2013.Durante ese tiempo yo no me bautice, crecí en fe pero no me había bautizado”.
En ese tiempo, “interactuaba con amigos católicos, iba a Misa, hacía teatro católico y conocí unos amigos que eran misioneros, empecé a experimentar con ellos una alegría que no experimentaba en otro lado, lo que yo miraba en ellos era un Cristo encarnado”.
“El vivir esta compañía me hizo confirmar mi deseo que yo quería bautizarme en la Iglesia Católica, el cual fue el 12 de septiembre de este año. Cuando yo decidí bautizarme  fue el año pasado en unas vacaciones tipo retiro que realiza el Movimiento Comunión y Liberación, allí lo confirme”.
“Debo recalcar que cuando yo me aseguro que quiero ingresar a la Iglesia Católica es porque se despertó en mí un deseo de comulgar, de recibir a Jesús, el cual recibí el día de mi bautismo. Cuando lo recibí por primera vez fue bien conmovedor, yo pensé que no iba a pasar nada, que no iba a llorar, pero fue muy conmovedor, fueron lágrimas de alegría al darme cuenta que recibía a Jesús. Este ha sido mi camino, hoy recibo los dones del Espíritu Santo. Estoy muy alegre” concluyó Kimberly.

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