Caminar Punto de Vista

Mentira en la vida

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Mentira en la vida
Jóse Nelsón Durón V.
Me pregunto a veces si vivir de esta manera será real; así, como viven los pobres a orillas de los ríos; como viven las mujeres pobres, damas de la humildad y de la santa pobreza; ignorando si el abrazo fortuito que se dignó a buscar en ella el macho que se recuesta a su lado es real, para descansar por lo menos del susto del día de volver a casa sin un puñal adentro o un rozón de una bala, o ¡válganos Dios! un machetazo de un bolo frustrado que pudiera descargar la furia que le roe por dentro. Yo me lo pregunto, sí Señor. Y no es por falta de fe. Es por anonadamiento… ya nada parece seguro en casa, o en el barrio, o en el país; o en el banco, que se supone seguro para guardar los pocos centavos que al patrón se le ocurre dejar soltar el sábado. ¡Porque, qué duro es ese patrón! Siempre tan mal encarado que parece enemigo de todo el mundo; o será por el miedo que lo secuestren por todo el pisto que gana con el sudor de tantos. Aunque hay algunos, hay que decirlo, porque si no dirán que uno es mentiroso, que sí la gozan; con sus carrazos y sus lujos, sonriendo para adentro y para afuera para que los vean, porque ahora se han metido a políticos… ¡véanlos, quién lo diría! Y mientras tanto nosotros, siempre engañados ¡y jodidos!
¿No será mentira la vida? Porque, a decir verdad, mienten no sólo los políticos; mienten pandilleros, narcos, secuestradores, asaltantes, sicarios y ladrones ¿Cómo mienten? En primer lugar, se engañan a sí mismos creyendo que algún día podrán tener suficiente, o que no los mira Dios, o que las balas de los chepos no los tocan.¡Je! ¡Güechos! ¡Mienten hasta los policías, hasta los que se ven más santitos! Me pregunto si creen vivir en la realidad los que sólo se la pasan viendo películas y videos de muertos, de monstruos, alliens, demonios y otras babosadas (perdón por la expresión, pero viene de baboso y éste de baba). Menos mal que la UNAH ya no pelea con el gobierno por aquello de las cifras de muertecitos, porque ya no se sabía para qué tanto morbo en estar contándolos y en tenernos pegados al tele para saber si fueron tres o cuatro, u ocho o nueve en la matazón aquella en el estanco aquel… ¡hasta en eso mienten! Decían que era restaurante y vean…
¡Híjole, cómo le han subido a las casas! Dicen que es porque todo está más caro, pero a mí me siguen fregando con el paguito. Los materiales están por las nubes y algunos ferreteros siempre ganando. Otros, pobres, se la están viendo chinas. Ellos dicen que la cosa está fea. ¿Y las tierras? Como si Dios no las hubiera dado para todos. Parece que cuando sube el cemento o el petróleo, o el azúcar ¡y hasta el queso!, tienen que subir de precio las tierras. Yo no lo entiendo, vaya usted a saber; porque hasta la bruja del barrio le subió a la consulta. Y no digamos los médicos. Porque desde que se echaron al pico el Seguro hay menos chamba. Dicen, para ellos; pero yo noto que siempre la gente se enferma y se muere, si no tiene los ochocientos, mínimo, que se zampan por cada consejo. Y los ingenieros y los abogados… ¡hombre, si hasta los dentistas! Los únicos salvados parece que son algunos del SANAA y, por supuesto, algunos alcaldes y esos del Gobierno que algún día les cortarán las uñas. Lo mismo que a algunos que… ¡bueno!
¿Te diste cuenta lo que les pasó a los hijos de Zebedeo? ¡Para que veas que sí leo la Biblia o la escucho cuando voy a Misa a pedir por todos estos enredos! Pues los vivitos éstos querían vivirse al Señor sorprendiéndole con halagos. ¡Ellos, imagínate, también engañados, aspirantes engañadores! Esto como que viene de lejos. Ahora en serio, te advierto. Así fue como empezaron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos apedirte”. Él les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron:“Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro atu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó:“No saben lo que piden.¿Podrán pasar la pruebaque yo voy a pasar y recibirel bautismo con que serébautizado?” Le respondieron:“Sí podemos”. Y Jesús les dijo:“Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero esode sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”. Palabra del Señor. ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

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