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¡Lo vimos, estuvimos allí y recibimos su bendición!

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Suyapa Banegas

sbanegas@unicah.edu

Fotos: Zil Rojas

En el recorrido por la ciudad de Nueva York muchos fueron los que tuvieron la oportunidad de contemplar por algunos segundos al “Papa de la Misericordia”, con mucho sacrificio se apostaron por las calles donde haría el recorrido el Sumo Pontífice y mientras las horas pasaban la expectación crecía en cada rincón. Zil Rojas de origen Costarricense fue uno de los afortunados de contemplar al Papa Francisco y compartió con Fides su experiencia de fe. He aquí su vivencia.

“Con mi esposa de Nicaragua Cristins Molina, estamos de viaje de placer por 6 semanas en Estados Unidos desde el 21 de Agosto. Aprovechamos que mi esposa tiene un tío q vive en Manhattan y nos hospedamos en su apartamento el 24 de Septiembre”.

¡Tres horas debimos esperar en la calle donde pasaría!

“Estábamos atentos por la televisión que el Papa estaba de visita en Nueva York y observamos que el día 25 visitaría una escuelita en Harlem, que casualmente quedaba muy cerca, nosotros en la Calle 116 y la Malcom X Avenue, mientras q el Papa llegaría a la calle 110 con Ave 2, es decir, como a 15 minutos caminando. Ni lo pensamos dos veces y salimos bien temprano, para tomar un buen sitio y vivir el sueño de ver al Papa, que para los dos sería ¡La primera vez en la vida! Tres horas debimos esperar en la calle donde pasaría y q ya está llenándose de gente, pero tres horas de mucha cordialidad entre la gente, muchos latinos y sobretodo muchos hondureños y salvadoreños, quienes nos identificaban porque llevamos la bandera de Costa Rica.

“Gente tan amable, que todos colaborábamos para lograr mejor ubicación y que nadie se perdiera detalle… Cuando el momento se acercaba, cerca de las 4:00 p.m. del 25 de Septiembre, empezaron sirenas y vehículos policiales y limusinas a pasar, lo que anunciaba que estaba por llegar el tan esperado Papa Francisco y todo los allí presentes alistando celulares y a disparar fotos a los carros por si acaso aparecía”.

¡Era él! y fue una emoción indescriptible

“Finalmente el Fiat pequeño que usó el Papa ¡pasó! ¡Era él! y fue una emoción indescriptible de todos por no perder detalle de algún contacto visual…”

“Fueron tres segundos y listo Todos nos volvíamos a ver cómo diciendo » Era Él ¿Eso fue todo?»… Y efectivamente, ¡eso era todo! Tres segundos llenos de paz. Nos inundó una alegría indescriptible, ¡lo vimos! Estuvimos allí y recibimos su bendición!

¡Pude verlo con mis ojos! La gente comentaba que pasó muy rápido, que no uso Papa Móvil, pero él nos sorprendió al final, ¡logramos verlo!

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