Visita del Papa Francisco a Cuba y Estados Unidos

Papa Francisco visitó escuela de Harlem e invitó a niños inmigrantes a no dejar de soñar

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NUEVA YORK, Sep. 2015 (ACI).- El Papa Francisco tuvo un encuentro informal con niños y adolescentes –varios de ellos inmigrantes latinoamericanos– en la escuela católica “Nuestra Señora Reina de los Ángeles” en el barrio de Harlem, así como con personas que reciben ayuda de Cáritas de la Arquidiócesis de Nueva York. A todos ellos el Pontífice invitó a luchar por sus sueños y les dejó una tarea: No dejar de rezar por él.

El Papa Francisco llegó en horas de la tarde a esta escuela perteneciente a la Arquidiócesis de Nueva York, donde era esperado por decenas de estudiantes que coreaban “Santo Padre, te amamos”, y a quienes el Pontífice se acercó para saludarlos y tomarse varios “selfies”.

“Nuestra Señora Reina de los Ángeles”, si bien es una escuela católica, recibe también a niños y adolescentes de otras denominaciones y religiones, sobre todo a aquellos que enfrentan necesidades económicas.

Ya en el recinto, Francisco ingresó a un aula donde fue recibido por un coro de 24 niños de entre 8 y 9 años, varios de ellos de origen hispano y que fueron seleccionados de las escuelas católicas de Santa Ana, San Carlos Borromeo, San Pablo y Nuestra Señora Reina de los Ángeles; todas de la Arquidiócesis de Nueva York. Los menores entonaron al Santo Padre el himno de San Francisco de Asís “Señor, hazme un instrumento de tu paz”.

Luego de recibir algunos regalos y conversar con los niños, el Papa inició un breve discurso en el que reconoció que no es fácil dejar sus propios países “y encontrar una nueva casa, encontrar nuevos vecinos, amigos”, o “aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva cultura, un nuevo clima”.

Sin embargo, aseguró que “lo bueno es que también encontramos nuevos amigos, encontramos personas que nos abren puertas y nos muestran su ternura, su amistad, su comprensión, y buscan ayudarnos para que no nos sintamos extraños, extranjeros”.

Francisco afirmó que con la acogida, “la escuela se vuelve una gran familia para todos”, donde se ayuda, comparte y da lo mejor “de nosotros”, aprendiendo a trabajar en equipo “y a perseverar en nuestras metas”.

En ese sentido, recordó que cerca de la escuela hay una calle que lleva el nombre del Pastor Martin Luther King, quien “un día dijo: ‘Tengo un sueño’. Y él soñó que muchos niños, muchas personas tuvieran igualdad de oportunidades. El soñó que muchos niños como ustedes tuvieran acceso a la educación”.

“Él soñó que muchos hombres y mujeres como ustedes pudieran llevar la frente bien alta con la dignidad de quien puede ganarse la vida. Es hermoso tener sueños y es hermoso poder luchar por los sueños. No se olviden”, alentó.

Francisco dijo que soñar y celebrar “todas las oportunidades que, tanto a ustedes como a nosotros los grandes, nos permiten no perder la esperanza en un mundo mejor y con mayores posibilidades”.

“Aquí se los ve sonrientes, sigan así, ayuden a contagiar la alegría a las personas que tienen cerca, no siempre es fácil, en todas las casas hay problemas, hay situaciones difíciles, hay enfermedades, pero no dejen de soñar con que puedan vivir con alegría”.

El Pontífice recordó que todos “tienen derecho a soñar y me alegra mucho que puedan encontrar, sea en la escuela, sea aquí, en sus amigos, en sus maestros y en todos los que se acercan a ayudar, ese apoyo necesario para poder hacerlo. Donde hay sueños, donde hay alegría, ahí siempre está Jesús”.

“Siempre, en cambio, ¿quién es el que siembra tristeza, el que siembra desconfianza, el que siembra envidia, el que siembra los malos deseos, ¿cómo se llama? El diablo ¿eh? El diablo siempre siembra tristeza porque no nos quiere alegres no nos quiere dejar soñar. Donde hay alegría está siempre Jesús. Porque Jesús es alegría y quiere ayudarnos a que esa alegría permanezca todos los días”, afirmó.

Finalmente, antes de retirarse, el Papa quiso “dejarles un homework (tarea), ¿puede ser? Es un pedido sencillo pero muy importante: no se olviden de rezar por mí para que yo pueda compartir con muchos la alegría de Jesús”.

“Y recemos también para que muchos puedan disfrutar de esta alegría como la que tienen ustedes, cuando se sienten acompañados, ayudados, aconsejados, aunque haya problemas pero está esa paz en el corazón de que Jesús nunca abandona. Que Dios los bendiga  a todos y cada uno de ustedes y que la Virgen los cuide”, concluyó.

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