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¿Qué significa decir adiós para un cristiano?

La Iglesia Católica hondureña llora la partida de un gran siervo, discípulo y misionero, al mismo tiempo que el Papa Francisco dirige su mensaje del día centrándose en que confiemos a Dios el momento de nuestra despedida de este mundo.

En su Misa matutina en Casa Santa Marta el Papa Francisco centró su mensaje en el discurso de Jesús antes de la Pasión y en la despedida de Pablo en Mileto antes de ir a Jerusalén. El Pontífice dirigió su pensamiento a cuantos son víctimas de las persecuciones y obligados a huir, como los Rohingya de Myanmar o los cristianos y yezidíes en Iraq.

Jesús se despide para ir al Padre y mandarnos el Espíritu. San Pablo se despide antes de ir a Jerusalén y llora con los ancianos venidos de Éfeso a saludarlo. El Papa Francisco tomo pie de las lecturas del día para hablar en la Homilía sobre lo que significa “decir adiós” para un cristiano.

“Jesús se despide, Pablo se despide – dijo – y esto nos ayudará a reflexionar sobre nuestras despedidas”. En nuestra vida, acotó, “hay muchas despedidas”, pequeñas y grandes, y hay “también mucho sufrimiento, muchas lágrimas en algunos”.

Hay despedidas grandes y pequeñas en la vida, explicó el Papa, como la “despedida de la mamá que saluda, abraza por última vez al hijo que va a la guerra; y todos los días se levanta con temor” de que venga alguien a decirle: ‘agradecemos mucho la generosidad de su hijo que ha dado la vida por la patria’”. Y está también «la última despedida – dijo – que todos nosotros haremos, cuando el Señor nos llame a la otra orilla. Yo pienso en esto”.

Estas grandes despedidas de la vida, “también la última – afirmó – no son despedidas de ‘hasta pronto’, ‘hasta luego’, ‘hasta la vista’, que son despedidas donde uno sabe que vuelve, o en seguida, o después de una semana: son despedidas donde no se sabe cuándo y cómo volveré”. Y apunta que el tema de la despedida está presente también en el arte, en las canciones.

“Creo – afirmó – que con estos dos iconos – el de Pablo, que llora, de rodillas sobre la playa, todos allí, y Jesús, triste, porque iba a la Pasión, con sus discípulos, llorando en su corazón – podemos pensar en nuestra despedida. Nos hará bien. ¿Quién será la persona que cerrará mis ojos?”.

“¿Qué dejo? Tanto Pablo como Jesús, los dos, en este pasaje hacen una especie de examen de conciencia: ‘He hecho esto, esto, esto…’ ¿Yo qué he hecho? Me hará bien imaginarme en ese momento. Cuando será, no se sabe, pero habrá un momento en el que ‘hasta luego’, ‘hasta pronto’, ‘hasta mañana’, ‘hasta la vista’ será ‘adiós’. ¿Yo estoy preparado para confiar a Dios a los míos? ¿Para confiarme a mí mismo a Dios? ¿Para decir esa palabra que es la palabra de la confianza del hijo en el Padre?”.

El Papa concluyó la Homilía aconsejando a todos que mediten las lecturas de hoy sobre la despedida de Jesús y la de Pablo y “pensar que un día” también nosotros tendremos que decir esa palabra, “adiós”: “A Dios confío mi alma; a Dios confío mi historia; a Dios confío a los míos; a Dios confío todo”. “Que Jesús muerto y resucitado – invocó al final – nos envíe el Espíritu Santo, para que aprendamos esa palabra, aprendamos a decirla, pero existencialmente, con toda la fuerza: la última palabra, adiós”.

Como si fuera una homilía dirigida a los hondureños que hoy lamentan la partida de nuestro amigo y hermano Danilo Aceituno, estas palabras nos llenan de aliento y esperanza al estar seguros que este siervo del Señor confió su vida entera en todo momento a Dios.

Fuente: Aleteia.

El Papa Francisco nos hace reflexionar con este mensaje: “Confiar en el Padre, confiar en DioS: este es el origen de la palabra ‘adiós”

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