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Resurrección es ¡Misión!

MISIONEROS

Resurrección es ¡Misión!

Por: Equipo de Comunicación y Didáctica Misionera. OMP-A.

En Semana Santa varios equipos de las OMP-A misionaron en comunidades más allá de la propia ciudad donde viven los misioneros, insertándose con el pueblo en otros municipios ya sea de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, de otra Diócesis (como la de Santa Rosa de Copán) o incluso de países hermanos, como El Salvador.

Todas las apariciones del Resucitado están estrechamente vinculadas con la misión y la evangelización. Nunca les dice Cristo a sus discípulos “permaneced encerrados”, ni “no deis testimonio público que os matarán”, ni “no digáis que he resucitado”. Por el contrario, les envía advirtiéndoles dos situaciones: por un lado, que recibirán una fuerza de lo alto y, por otro, que les perseguirán si anuncian su Nombre.

Por eso, este Tiempo Pascual que recién inicia es una invitación a estar en movimiento y a no quedarnos en casa por miedo, comodidad o dependencia de falsos dioses. Buena falta le hace a una Honduras sumida en la pobreza, la violencia y el pecado, escuchar y ver los frutos de toda persona que haya experimentado la Resurrección en su vida.

Precisamente por la situación que vive la población hondureña, para las Obras Misionales Pontificias Arquidiocesanas (OMP-A) tanto la Semana Santa como la Pascua 2015 son una confirmación de la importancia de la cooperación, animación y formación misioneras, funciones que le corresponden de acuerdo a sus Estatutos.

Estos días han sido ocasión para que varios equipos de las OMP-A realizaran la Misión en comunidades más allá de la propia ciudad donde viven los misioneros, insertándose con el pueblo en otros municipios ya sea de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, de otra Diócesis (como la de Santa Rosa de Copán) o incluso de países hermanos, como El Salvador.

La Pascua: encuentro con Cristo en los demás

Y es que el significado del misterio pascual, cuando éste es el centro de su vida, tiene que influir en todo lo que hace o deja de hacer el cristiano. La misión otorgada a todo bautizado modifica sus relaciones con el mismo Señor, las demás personas (fuera y dentro de la Iglesia), el dinero, el trabajo, las posesiones e incluso con la naturaleza, con toda la creación.

En el último Congreso Misionero Americano (CAM-4), realizado en Tegucigalpa en noviembre de 2014, las Obras Misionales de la región reflexionaban sobre la necesidad de escuchar al Señor “en el acontecimiento de la Pascua” y de “vivir como auténtico discípulo misionero, desde un encuentro personal con Jesucristo”.

Ante el riesgo que tenemos muchos de separar nuestra fe en Cristo Resucitado y la realidad espiritual, social, económica y política que nos rodea, el CAM-4 concluía que la Palabra nos hace vivir la inseparable relación entre el amor al Señor y al prójimo, nos hace comprender que el Reino de Dios equivale a luchar por la justicia, la dignidad de las personas y sus derechos.

Se decía en este Congreso Misionero que la Palabra del Señor, como fuente de sentido para la sociedad de hoy, nos muestra que el único Padre nos hace hermanos, que hombres y mujeres somos hijos e hijas de Dios y nos enseña a vivir correctamente nuestra relación con el mundo y con los bienes materiales, en libertad y solidaridad con los demás. “El Reino es un modo de ver, vivir y convivir”, resumía el CAM-4.

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