Arquidiócesis

Vivir la Alegría pide Cardenal a sacerdotes en Misa Crismal

“Consuelen a mi pueblo que sufre, que es pobre, sin medicinas, sin alimentos, ahora hasta sin agua. Consuelen a mi pueblo lejos de Dios, sin Cristo, sin Iglesia, sin amor, ustedes sacerdotes son ungidos con el Óleo de alegría para ungir con óleo de alegría” les pidió el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez a los sacerdotes en esta Misa Crismal.

Texto y Fotos Eddy Romero

emromero@unicah.edu

1 “La alegría sacerdotal tiene su fuente en el amor del Padre y el Señor desea que la alegría este en nosotros y sea plena”, con estas palabras, el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez motivó a los sacerdotes a vivir su vocación en fidelidad.

La Eucaristía comenzó alrededor de las 10 de la mañana, cuando centenares de sacerdotes encabezaban la procesión de entrada, con sus albas y estolas blancas sobresalían en el camino al altar, mientras eran recibidos con sonoros aplausos del pueblo de Dios que les acompañaba.

En su homilía, El Cardenal Rodríguez destacó el papel del sacerdote y como este debe vivir siempre con alegría. Así mismo explicó el porqué de la celebración y el papel que debe jugar cada presbítero, no desde la casa cural, sino en 2medio de su rebaño.

El sentido de esta Misa llamada Crismal, es para bendecir el Crisma y los Óleos, que son los que durante el año se emplean para insertar en la vida divina a los discípulos de Jesús, “el Bautismo, para hacerlos testigos de su Reino, la Confirmación, para consagrar a los ministros del Señor, la Ordenación Sacerdotal y para preparar al discípulo a su encuentro final con el Señor Resucitado, la Unción de los Enfermos” explicó el Arzobispo de Tegucigalpa.

4“No puedo dejar de pensar en el contexto doloroso que como Iglesia estamos viviendo en este tiempo litúrgico, centrado en el Misterio Pascual del Señor, el auténtico calvario que se vive en nuestro país, con la interminable serie de muertes violentas que pareciera una hemorragia incontenible y a nivel mundial con esas guerras en medio oriente, en Ucrania, en África, en la persecución de los cristianos, en varias partes del mundo, que no nos pueden dejar indiferentes. En este jueves santo en el que Cristo nos amó hasta el extremo, recordamos el día feliz de la Institución del Sacerdocio y de nuestra propia ordenación sacerdotal” dijo el presidente de Cáritas Internacional.

8Visiblemente emocionado, con algunas lágrimas en el rostro, el Cardenal Rodríguez dirigiéndose a su clero les recordó que “Nuestra ordenación no fue una ceremonia, no fue un rito, fue una configuración con Cristo que tiene que continuar cada día. Los signos de la liturgia de la ordenación nos hablan de ese deseo maternal que tiene la Iglesia de transmitir y de comunicar todo lo que el Señor nos dio. La imposición de manos, la unción con el Santo Crisma, el revestimiento con los Ornamentos Sagrados, la participación en la primera consagración”.

Espere en nuestra edición impresa, un amplio reportaje de esta celebración.

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