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CONGRESISTAS Y SOCIEDAD CIVIL BUSCAN EVITAR LA REVICTIMIZACIÓN DE GRUPOS VULNERABLES, VÍCTIMAS DE AGRESIONES O DELITOS

La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) ha facilitado un proceso de validación y enriquecimiento de la propuesta de reforma de ley, con la participación del Poder Judicial y el Ministerio Público (MP) logrando así evitar la revictimización de grupos vulnerables como ser menores de edad, mujeres, entre otros.

01-Cámara Gesell la ilustración muestra como  un psicólogo especializado con auricular entrevista al niño (victima) transmitiendo las preguntas que los jueces, fiscales, defensores, psicólogos y policías quieren hacer al niño.
Cámara Gesell la ilustración muestra como un psicólogo especializado con auricular entrevista al niño (victima) transmitiendo las preguntas que los jueces, fiscales, defensores, psicólogos y policías quieren hacer al niño.

Actualmente en Honduras no existen mecanismos efectivos de protección para víctimas y testigos de agresiones o delitos como ser niños, niñas, mujeres y otras personas en situación de vulnerabilidad. Es costumbre que las víctimas son obligadas a repetir su testimonio en detalle diez veces o más a diferentes empleados y funcionarios, en el proceso legal, donde a menudo están vistas como objetos de investigación o fuente de información. Es obvio que el trauma de la víctima se agrava porque ellos reviven la agresión con cada nueva declaración, y son sometidos a tensiones que conducen a una repetición de la sensación de vulnerabilidad, lo que se denomina revictimización.

En la búsqueda de justicia, en el país, lamentablemente esta condición de los afectados o víctimas, se ve agravada por la falta de mecanismos para abordar adecuadamente a los grupos en situación de vulnerabilidad, pues, sobre todo las víctimas de delitos sexuales, vistas como objetos de investigación o fuente de información, son obligadas a contar su historia en repetidas ocasiones a diferentes empleados y funcionarios del sistema de administración de justicia penal, lo que crea en la víctima su revictimización, es decir la nueva vivencia de la agresión sexual con cada declaración.

A esto se suma los largos períodos de tiempo de espera por justicia, el trato despectivo, desconsiderado e insensible de ciertos operadores de justicia, el cuestionamiento y el señalamiento, entre otros. Todo lo anterior causa en la víctima un desgaste emocional y mental, pérdida de credibilidad en el sistema de justicia y en muchos casos provoca el abandono del proceso judicial o la retractación de la víctima, lo que conduce a la impunidad.

En consecuencia, se hace necesario dar un rostro humano al proceso, creando condiciones para las personas en situación de vulnerabilidad, para que puedan participar en el proceso penal, sin agravar o dañar más su vida, relaciones y salud. De esto deviene la exigencia de reformar el Código Procesal Penal, para incorporar mecanismos de protección que faciliten la participación de la víctima en el proceso penal, tales como la utilización de la Cámara de Gesell u otros medios análogos de protección para la declaración única de la víctima.

Se trata de un proyecto de reforma a los artículos 237, 262 y 331 del Código Procesal Penal para que las víctimas vulnerables dando prioridad a víctimas menores de edad, puedan rendir su declaración facilitada por un especialista a través de la Cámara de Gesell.

El proyecto ya superó los dos primeros debates y se espera que en los próximos días, esa reforma pueda formar parte del Código Procesal Penal y que las personas se animen a denunciar todo tipo de abusos en perjuicio de personas en situación de vulnerabilidad con énfasis en menores y mujeres, sin perjuicio que éstos resulten revictimizados por un proceso penal o que el agresor tome algún tipo de represalias contra ellos.

En la actualidad muchos países de Latinoamérica cuentan con Cámaras Gesell en las instalaciones del Ministerio Público o en los juzgados, como Argentina, México, Perú, Uruguay, Colombia, Panamá, Nicaragua, Paraguay, Chile, Bolivia, Venezuela, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

En la actualidad existen siete Cámaras Gesell en las principales ciudades de Honduras.

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