Editorial

Editorial del Domingo 22 de Febrero de 2015

P3homiliaTransformar el presente
El presente es el único momento que se puede trabajar para realizar mejoras tangibles para el desarrollo nacional. Y como América Latina ha bajado la tasa de crecimiento económico, hoy es imperativo trabajar en resolver los problemas que afectan la vida de los hondureños.El problema que abate, no sólo a los hondureños, sino a la mayoría de los países de la región es la inseguridad. La violencia es ciega y golpea inmisericordemente, a todos los estratos de la población.
Por ello, el Gobierno de la República ha enfocado sus mayores esfuerzos en el combate al narcotráfico y a la delincuencia organizada. En ese empeño se han tenido aciertos y logros significativos, pero las mismas autoridades reconocen, que aún falta mucho por hacer, en el aspecto de brindar seguridad plena a la ciudadanía.
La lucha por lograr la paz y la tranquilidad de los hondureños pasa por afianzar el sistema educativo, para garantizar una mayor cobertura y una mejor calidad de enseñanza.Estos son aspectos que a lo largo del primer año del actual gobierno se han mostrado algunos progresos pero, aún falta mejorar la infraestructura educativa y el aseguramiento de una enseñanza de calidad. Una educación fundamentada en principios y valores éticos.
También se han hecho cambios en el sistema de salud, pero aún es prematuro afirmar que los centros asistenciales están abastecidos de insumos y medicamentos. Según  se ha informado, durante el presente año, se podrá brindar una atención en salud integral, dado que se dotará a todos los hospitales de los requerimientos necesarios, para brindar una atención de calidad a los pacientes.
Pero el aspecto que más influye en la generación del clima de inseguridad es la falta de empleo. Según las últimas estadísticas del INE la tasa de desempleo abierto, a nivel nacional es de 3,9% de la población económicamente activa, concentrado sobre todo en las áreas urbanas.
Las principales ciudades han sufrido la llegada de habitantes de las áreas rurales, que no tienen las competencias laborales para encontrar un empleo en la ciudad, y que se refugian en los barrios marginales: allí la mayoría de los habitantes carecen de los servicios básicos, y asumen la condición de verdaderos excluidos del sistema económico (en Tegucigalpa la tasa de desempleo abierto es de 8.1% y SPS 7.6%).
Pero no sólo existe el desempleo abierto, sino que un problema mayor es el subempleo invisible, que está formado por la legión de trabajadores que laboran más de 36 horas a la semana, pero reciben un sueldo inferior al salario mínimo. El INE estima que existen en situación de subempleo invisible más de 1.4 millones de trabajadores.
Para mejorar este presente tan inseguro y tan excluyente la solución consiste en realizar un esfuerzo de todos los sectores de la nación, y  generar un alto crecimiento de la economía
(la economía hondureña ha crecido en los últimos años 3%). Este pobre crecimiento económico se anula con el crecimiento anual de la población. Y es el resultado de los efectos de la crisis dela burbuja  inmobiliaria de 2008 en los Estados Unidos que afectó la economía mundial.
Un buen esfuerzo fue la celebración de la “Cumbre Nacional de Negocios” realizada en San Pedro Sula, la semana antepasada. Su lema “Invirtiendo en Honduras 2015” es el objetivo a buscar para que se puedan generar los empleos necesarios y elevar el nivel de vida de la población. Su desarrollo obedeció a un esfuerzo conjunto de empresa privada y gobierno.
Honduras carece de ahorro interno, y el exiguo monto existente, se está tratando de canalizar para ayudar a financiar el agro, la vivienda social y algunos programas sociales. Es imprescindible la inversión extranjera para desarrollar una actividad económica dinámica, tanto en el sector de servicios como de industria, capaz de crear muchos puestos de  trabajo. Proyectos que generen mucho empleo como los ZEDES. Es preciso dar seguimiento e incentivar a los inversionistas que asistieron al evento.
Por otra parte hay factores favorables para el desarrollo: la baja en los precios del petróleo, la reactivación económica de Estados Unidos, el precio y calidad del café hondureño. Así como los fondos provenientes de la Alianza para la Prosperidad, y el apoyo del FMI, BID y BM. Ya lo expresó el Señor Jesús: “Si tuvieran fe como un granito de mostaza….nada les será imposible”.

A %d blogueros les gusta esto: