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Editorial Domingo 8 de Febrero de 2015

editorial¡Con el pan no se juega!
¡Con el pan no se juega!: es la expresión popular que el Papa Francisco ha vertido en una reunión con directivos de la Conferencia Nacional de los Cultivadores Directos italianos, durante la conmemoración de los 70 años de dicha organización gremial.
Es una expresión que también debemos tener muy en cuenta en Honduras, el país que en otro tiempo fue “el granero de Centroamérica”, pero que por fallas de políticas agrícolas, y los efectos del cambio climático, ha llegado hasta el punto insólito de haber experimentado una profunda escasez de frijoles. Carestía que se tradujo en un alto precio del grano, afectando severamente la capacidad de compra de las familias más pobres.
Precisamente, por la importancia de garantizar la seguridad alimentaria de la población, la agricultura debe ser considerada como una de las actividades económicas prioritarias de la vida nacional.
En el caso de Honduras, a vista y paciencia de las autoridades y de la población, se juega con el futuro de la alimentación de la población. En efecto, eso es lo que sucede cuando las pocas regiones que disponen de tierra agrícola fértil, no se utilizan para cultivar, sino que se urbanizan, puesto que ello constituye una actividad económica más rentable.
Tomemos como ejemplo las tierras del Valle de Sula, cuyos cultivos van disminuyendo, mientras las áreas urbanas crecen.De esa manera, se ha hecho una elección entre la obtención de una ganancia especulativa, en forma inmediata, a costa de la producción alimentaria del futuro.
Otra situación parecida ocurre con la casi desaparición  de los hatos ganaderos en el litoral del Atlántico hondureño, donde se destruyeron los pastizales y las tierras fueron sembradas de Palma Africana. Es cierto que las divisas que generan la Palma Africana son importantes para la economía, pero la producción de alimentos es un asunto de alta prioridad.
Sobre este aspecto es obligado atender las palabras del Papa Francisco: “El absolutismo de las reglas del mercado, una cultura del descarte y del derroche, que en el caso de la comida, alcanza proporciones inaceptables, junto con otros factores, determinan miseria y mucho sufrimiento para tantas familias”. Por ello, es preciso tener muy en cuenta lo que está sucediendo en Honduras para proteger la seguridad alimentaria.
En reciente reunión del Presidente Hernández con grupos campesinos se comprometió a revisar el problema de la lentitud de los procesos de distribución de la tierra, para beneficiar a pequeños productores. También prometió mejorar las condiciones del financiamiento para las cosechas de primera.
La promesa presidencial también comprendió ejecutar un proceso masivo de titulación de tierras. Habiendo expresado la idea de crear un banco de tierras y adquirir predios ejidales, nacionales y privados para redistribuirlos a pequeños agricultores.
Finalmente, dijo a los campesinos que hará inversiones en sistemas de riego, para combatir la destrucción de las cosechas que provoca el cambio climático. Con esto último, se tiene planeado intensificar las instalaciones para cosecha de agua, el Proyecto de riego Jamastrán  y micro riegos a lo largo del corredor seco, donde en 2014 se perdieron las cosechas. ¡Ahora llega el tiempo en que hay que pasar de las palabras a los hechos!.
No sólo es importante cultivar la tierra, sino que prever las consecuencias de los cambios climáticos y la presencia de fenómenos meteorológicos que azotan con mucha frecuencia a nuestra nación. Para ello debe existir unidad y solidaridad entre todos los sectores que se dedican a la agricultura y la ganadería. Hacer desaparecer los conflictos violentos en el agro.
Un ejemplo positivo lo han dadolos caficultores, cuyas organizaciones incluyen grandes y pequeños productores. Y ante el reciente ataque de la roya, supieron unirse para el combate de la plaga. Pero sobre todo han logrado una clasificación excelente para el café hondureño, lo cual lo ha convertido en uno de los mejor cotizados en el mundo.
Meditemos la Palabra del Señor Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer…tuve sed y me diste de beber…”

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