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Familia paceña, primeros peregrinos en instalarse en predios del Santuario

“Mientras yo pueda venir, yo aquí estaré, aunque sólo sea con mi pasaje, no me importa pero yo aquí voy a estar”, palabras de don José Santos Martínez, peregrino de la paz que hace más de 48 años visita a la morenita de Suyapa.

Texto y Fotos

Eddy Romero

emromero@unicah.edu

El reloj marcaba las cinco de la mañana cuando don José Santos Suazo Martínez y 11 integrantes de su familia, entre hijos, nietos y cuñados arribaban a los predios del Santuario Nacional Nuestra Señora de Suyapa.

Provenientes del Departamento de La Paz, don José junto a su esposa María Esther Padilla, tienen la tradición de visitar a la Virgen María desde hace más de 48 años. Desde hoy se instalaron en las afueras del Santuario en tres carpas para albergar a su familia.

En estos próximos días se unirán a ellos más de 63 miembros de esta numerosa familia que año con año vienen a honrar a la morenita de Suyapa y agradecerle por los favores recibidos.

TESTIMONIO

“Yo vine desde que tenía tres años, mis padres y mi abuela me enseñaron este camino, yo les dije que mientras yo estuviera vivo, yo iba a estar viniendo aquí; sea como sea, pero yo iba a venir” comenzó diciendo don José que junto a su esposa nos invitaron a probar el café paceño.

Para realizar esta peregrinación, tiene que prepararse durante todo el año, ya que él siempre viene con su familia, la cual es muy nutrida.

“Ella me da 365 días para prepararme, trabajo no puedo conseguir, yo soy un recolector de botes, yo no lo niego, pero de poquito en poquito, yo voy haciendo un hoyito y yo voy echando las fichitas, para el día llegado, ya estar listos”.

“Siempre vengo con toda mi familia, si yo no traigo que comer, pues no importa, yo con tal venga a verla aquí, ese es todo mi querer” nos relata don José mientras disfruta su taza de café.

Agradecido por los favores que la Reina del Cielo le concede, don José relata que “el primer favor que me hizo la Virgen es que yo de pequeño, dicen que me pico un animal, pero ya no lo recuerdo, me cuentan aunque yo tengo una cicatriz, entonces estuve a punto de morir, pero gracias a ella que mis padres me trajeron aquí y yo fui sanado. Es un agradecimiento total porque todavía ando caminando, sino hubiera sido por ella, yo estuviera ya olvidado como dicen. Esta devoción es de toda la familia”

Así como él, muchos peregrinos desde ya, están visitando a Santa María de Suyapa en el 268 aniversario de su hallazgo.

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