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El artista que vistió a la Morenita

En 1987 el señor Carlos Figueroa elaboró la joya de oro que engalanó a la imagen de Patrona de los hondureños.

Suyapa Banegas

sgbanegas@suyapamedios.com

Fotos: Carlos Bueso

En su lugar de trabajo se escuchan las máquinas que dan forma a hermosas piezas de oro plata y otros materiales. Sus manos esconden uno de los más grandes tesoros, con ellas elaboró una de las joyas más preciadas que ha elaborado en su vida. El esfuerzo, sumado a su arte y paciencia fueron las piezas fundamentales para elaborar el vestido de la Morenita de los hondureños en el año 1987.

Lo encontramos trabajando la orfebrería, su pasión, allí en su joyería, conversamos con el señor Carlos Alberto Figueroa Cazulá, él recuerda con precisión cómo confeccionó este fino atuendo una inolvidable experiencia: “Esta pieza es una de las más costosas que he hecho en mi vida, es una joya que en material oscila en alrededor de medio millón de lempiras”, rememora.

Él recuerda que laboraba en joyería Cantero cuando llegó la señora Ivonna O’Higgins para que realizaran tan preciada joya, ya con el diseño hecho. “yo fui el privilegiado al que se le encargó hacer este trabajo”.

ELABORACIÓN

“Fueron seis meses de arduo trabajo, ensamblando pieza por pieza, con don Alfredo y don Julio Cantero ellos me ayudaron en el diseño y yo lo elaboré sin descanso por todo este tiempo”. “Este vestido llevaba metal, oro amarillo, al contorno y oro blanco en la pechera todo era de 18 kilates, en la pechera lleva piedras semi preciosas y al contorno también, son 87 “puchitos” de piedra de siete y al contorno está elaborado con perlas y turquesas”. “Se hizo un molde especial para distribuir las piececitas, es bastante trabajo”.

UN ALICIENTE EN MEDIO DEL DOLOR

La conversación era amena cuando los ojos de este artista se llenaron de lágrimas y muy compungido respondió al preguntarle sobre alguna experiencia especial al realizar este trabajo. “algo muy doloroso tocó mi vida en el año 1986 para Semana Santa murió mi esposa en un accidente ese año fue difícil para mí, pero el siguiente año Dios me encarga este trabajo”. “Lo hacía con todo gusto y me mantenía ocupado y así aliviaba un poco mi dolor”, fue un regalo…

Ahora con el correr de los años él se enorgullece de tan preciado trabajo: “Cuento con ese recuerdo tan valioso de haber sido el que elaboró esa joya, eso me da nostalgia y también alegría de haber sido yo la persona que la vistió por primera vez de esa forma a la Virgen”.” Me gustaría ver de nuevo ese atuendo si hay que repararlo, si le hacen falta algunas piezas, y sí estaría dispuesto a hacer otro atuendo para ella”.