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Migración: la búsqueda desesperada de un mañana más auspicioso

Cada día, en todo el mundo, cientos de personas se embarcan en viajes peligrosos. Al huir de los conflictos, la persecución o la pobreza en sus países, arriesgan sus vidas en busca de un mañana más auspicioso. Para muchos, el viaje se convierte en un calvario. Algunos llegan a sus destinos, otros desaparecen sin dejar rastro. A veces, tienen que atravesar regiones donde abundan los conflictos y otras formas de violencia y enfrentar situaciones que afectan gravemente su salud física y mental. El CICR, junto con las Sociedades Nacionales, ayuda a los migrantes más vulnerables.

Ginebra (CICR) – Miles de migrantes permanecen entre rejas en el mundo. Esas personas, que han sufrido numerosas penurias al emprender travesías peligrosas, no deben ser sometidas a detención administrativa salvo como último recurso y los Estados deben ofrecer alternativas, declara el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), de forma previa al Día Internacional del Migrante que se celebra el 18 de diciembre.

La detención no constituye una solución para los migrantes

Cada día, cientos de personas enfrentan el desafío que supone recorrer miles de kilómetros por tierra o mar en busca de un futuro más prometedor o más seguro. Al huir de los conflictos, la persecución o la pobreza en su país, arriesgan la vida con la esperanza de prosperar. Si bien algunos alcanzan su destino, otros desaparecen sin dejar rastro. Muchos son arrestados por ingresar o permanecer de forma irregular en el territorio de un país o acaban en lugares de detención.

«La difícil situación de estos migrantes suscita una honda preocupación», explicó la responsable de asuntos migratorios en el CICR, Stéphanie Le Bihan. «Mientras aguardan la deportación, pueden estar retenidos durante meses y en ocasiones durante años. La detención indefinida y la incertidumbre que acarrea pueden deteriorar de forma significativa su salud mental. Ello reviste si cabe más gravedad para los numerosos migrantes que han padecido traumas físicos y mentales». Por consiguiente, solo se debe proceder a la detención de migrantes como último recurso y sobre la base de una evaluación individual.

«En primera instancia, las autoridades deben contemplar la posibilidad de que los migrantes preserven la libertad o soluciones alternativas a la detención», aseveró Stéphanie Le Bihan. «Si el recurso a la detención es realmente necesario, les incumbe velar por que los detenidos reciban un trato adecuado y estén recluidos en condiciones dignas». El CICR considera que las personas sometidas a detención administrativa no deben ser objeto de medidas punitivas y las limitaciones deben circunscribirse a lo estrictamente necesario.

Los menores, en particular los que no están acompañados, son sumamente vulnerables. En los lugares de detención, no se puede atender sus necesidades de desarrollo. En esos casos, cabe adoptar otras medidas como el alojamiento en refugios abiertos donde gocen de apoyo, asistencia y acceso a la educación. Las familias deben permanecer unidas. En lugar de recluir a los hijos con los progenitores, es necesario hallar alternativas para el conjunto de la familia.

El CICR visita a migrantes en lugares de detención en diversos países para evaluar las condiciones de reclusión y el trato que se les dispensa y determinar si gozan de las debidas garantías procesales y si pueden comunicarse con el mundo exterior. Asimismo, se empeña en mantener un diálogo constructivo con las autoridades concernidas para propiciar las mejoras necesarias. El CICR ejerce una labor estrictamente humanitaria y no intenta prevenir o alentar la migración.

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