Opinión Punto de Vista

La sublime misión de ser mujer, esposa y madre

Jesus y la samaritanaColaboración

Ana Judith Ávila

judithavila_81@hotmail.com

 Navegando por las redes sociales y en las oportunidades que tengo, que son muchas, de conversar con otras esposas y madres existen pensamientos que se materializan: “ah! solo es ama de casa” “a mí no me gusta que un hombre me mantenga” “pasa haciendo nada en la casa” “y para nada estudió” “esperando al marido” y una infinidad de comentarios que pueden perturbar cualquier alma.

 Podemos creer que Madre moderna, es este prototipo de mujer que la sociedad dicta, la que tiene su IPhone, laptop y es la gerente de una empresa reconocida y que además puede llevar el hogar y escuchar a su marido sin descuidar su oración diaria… ¿Será acaso que se puede hacer todas estas tareas con una sonrisa y siendo dulce, sin dar de gritos?

La mujer no puede ser esta madre moderna que está en todo y puede con todo, somos cuerpo donde Cristo es cabeza y cada quien con una función. La función de la mujer es ser: portadora, fuente y principio de vida, colaboradora con Dios para traer al mundo hijos suyos, está destinada por Dios para cuidar con amor, abnegación y generosidad de todo aquello que Dios le confía.

 Y la mujer que está consciente que Dios le ha dado esta misión por medio del matrimonio sabe que no basta con amar, hay que saber cómo amar y se prepara e instruye para los que más ama, se valora como mujer aceptándose tal cual es sin dejar de lado la sed de mejorar, no para ella y los suyos, sino para Dios.

 Madre que da a los hijos de Dios el derecho de vivir, que no maltrata a sus hijos con castigos corporales o lastimando su corazón ignorándoles, comprende que un hijo es un enviado de Dios para enseñarle lecciones de amor, para aniquilar de una vez el orgullo y el tiempo que creemos es todo para uno mismo y no para servirle a los demás; además es compasiva, bondadosa, sencilla, humilde, piadosa, amorosa, entregada con los suyos y atenta a la voz de su creador.

 Ama de casa cristiana porque ama y hace amar todo lo que Dios ha encomendado, cocina y atienden a su marido e hijos, sin etiquetar a su conyugue por el salario que gana, y sin perder el tiempo en pláticas vanas ni criticas destructivas.

 Apóstol del hogar, porque es enviada por Dios para hacer presente a Jesús en la vida de los seres que más ama, nunca imponiendo más bien con suavidad y amor llevando y guiando a los suyos.

Ahora lo sé y estoy preparada para contestar a todos, mi trabajo es salvar y santificar almas, por medio de mi oración y ofreciendo todos mis deberes a Dios. Salvando así el alma de mi esposo y mis hijas. Tengo más que un simple puesto en una oficina, trabajo para algo aún más grande: la Gloria de Dios.

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