Diócesis San Pedro Sula

Primeros Ejercicios Espirituales en la Costa Norte

Desde la espiritualidad ignaciana preparan a laicos, sacerdotes y religiosas de la Diócesis de San Pedro Sula.
Texto y fotos: Johanna Kattán
jokattan@unicah.edu
Por primera vez, en la Diócesis de San Pedro Sula, extienden convocatoria para que todos los laicos, religiosas y sacerdotes se preparen con los ejercicios espirituales  de San Ignacio de Loyola. Esta iniciativa surge desde el nuevo Plan Pastoral promulgado por Monseñor Ángel Garachana.
“Desde el Plan Pastoral, se indica la necesidad de preparar personas (sacerdotes, religiosas y laicos) que acompañen el proceso espiritual y ofrezcan medios que animen y garanticen una fuerte y perseverante experiencia religiosa cristiana: ejercicios espirituales en la vida ordinaria, talleres de oración, retiros, dirección espiritual…y que realicen lo propuesto en el numeral 56 de las Constituciones Sinodales”, explicó el ecónomo de la diócesis, padre Fernando Ibáñez.
Ya existe un primer grupo que recibió estos ejercicios espirituales. “La experiencia de este año dirigida por el Padre Valentín Menéndez SJ, Director del Centro de Espiritualidad Ignaciana de Arena Blanca en El Progreso, ha servido para iniciar la capacitación de un grupo de acompañantes  y para que 45 personas realizaran la experiencia de gustar por dentro el amor de Dios”, agregó el padre Ibáñez.“Es la primera vez que se ha hecho una convocatoria amplia y la primera vez que se está articulando un grupo de acompañantes”, expresó.
San Ignacio de Loyola propuso los ejercicios espirituales como un modo de ayudar a encontrarse con Dios y desde ahí orientar la propia vida. Un encuentro donde se busca sentir y gustar el amor de Dios “por dentro” para transmitirlo después “por fuera”, en cualquier circunstancia y momento.
“La propuesta de San Ignacio, de una experiencia intensiva realizada en un ámbito retirado, se ha articulado  de un modo más extenso a realizar durante un período de unos ocho meses sin romper el ritmo de la vida ordinaria. El mismo San Ignacio ya indicaba esta posibilidad pero ha sido  especialmente después del Concilio cuando se ha desarrollado este modo”, indicó.
Las meditaciones, contemplaciones, coloquios, exámenes, repeticiones…que propone San Ignacio en las “cuatro semanas”  de los ejercicios son las mismas que se realizan  durante los  meses de Ejercicios en la Vida Ordinaria y  con la misma finalidad que propone San Ignacio: no para mucho saber sino para sentir y gustar interiormente.

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