Buenas Nuevas Punto de Vista

“¡PREPARAD!”

“¡PREPARAD!”
(Mc 1,1-8 – Segundo Domingo de Adviento)
P. Tony Salinas Avery
asalinasavery@gmail.com
La liturgia de la Palabra de Dios del segundo domingo de Adviento, se abre con la voz del gran heraldo del Señor: Juan el Bautista. Él es como un índice apuntando hacia el ingreso decisivo del Señor por los caminos de mundo. Predica en el desierto la esperanza de la venida del Señor. Es en el desierto doloroso y purificador donde se prepara esa venida. El inicio de este evangelio, que se nos presenta hoy indica que lo que sucedió con Jesús, se comprende a la luz la Escritura.
Según la costumbre judía en una doble cita aparece en primer lugar un texto de la Ley, es decir, de los cinco primeros libros del Antiguo Testamento. Aquí se trata de Ex 23,20, donde Dios le había prometido al pueblo un ángel como protector en el paso por el desierto: “Voy a enviarte un ángel por delante”. En segundo lugar siguen palabras de los profetas sobre el texto citado de la Ley. Aquí, se aplican dos textos proféticos, Mal 3,1 e Is 40,3. En Malaquías se anuncia no un ángel sino un profeta, que señalará el día del juicio del Señor. En Is 40,3 se predice un nuevo camino en el desierto para que Dios con su pueblo caminen hacia Jerusalén, hacia la libertad.
El camino del Señor es una imagen clave de todo el evangelio de Marcos. Éste menciona sólo a Isaías al inicio de v.2, porque quiere insistir sobre la profecía de Isaías, que anuncia un nuevo éxodo y no el último juicio, predicho por Malaquías. Con Isaías, Marcos entiende al Bautista más bien como el que anuncia una realidad nueva, ofrecida por Dios: la culminación de la obra de salvación. El evangelio se entiende como el anuncio de la liberación definitiva, ya que el Bautista, de acuerdo con Mal 3,23, se designa como él,  Elías,  que ha de venir al final de los tiempos.
Ahora se entiende la invitación del Bautista: “¡Preparad el camino del Señor!”. El verbo “preparar” puesto aquí en imperativo proviene del anuncio profético de Is 40,3 y Mal 3,1.23s., fue interpretado espiritualmente en el judaísmo, no sólo en el sentido de la reconciliación del pueblo, sino también de una fiel observancia de la Ley. Su sentido se orienta a la metáfora del “camino”, con un significado figurado de “comportamiento” o de “vida según los mandamientos”.
Las palabras que relata Marcos citando a Isaías, aluden a un camino que hay que preparar: el camino de Dios hacia su pueblo y el camino del pueblo hacia Dios. Isaías se dirige a un pueblo desconfiado, con necesidad de consuelo y ayuda para ponerse en marcha. También las palabras del Bautista apuntan en esta dirección, invitando a preparar los caminos del corazón para la venida del Señor.
Hoy como ayer necesitamos la voz de los profetas y la del Bautista para que hablen al corazón, profetas de confianza y no desventuras, ya que nuestra conciencia está saciada de los continuos bombardeos de mensajes negativos y materialistas, que llevan a promesas baratas, que no producen frutos perdurables. Hoy se anuncia la próxima venida del Señor, como la interpretación de una historia nueva que debe acontecer en la vida personal y social, de cuantos tomamos el Adviento, como un tiempo para creyentes adultos que se sienten conscientes de la necesidad y la urgencia de cambios profundos y sustanciales desde lo más profundo del ser. El Adviento es la oportunidad de cambiar el rumbo de la vida y de la historia. ¡Ánimo! El Señor que viene nos acompaña.

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