Editorial

Editorial del 7 de Diciembre de 2014

Construir solidaridad

Todos los hondureños están llamados a sacar a Honduras, de la profunda crisis en la que está sumida. Una crisis que es el resultado del egoísmo y la indiferencia, de quienes han tenido en sus manos las decisiones, acerca de las políticas públicas. Las cuales tendrían que haberse diseñado y aplicado, orientadas al desarrollo humano sostenible de los hondureños.

En la actualidad, muchos ciudadanos están más empeñados en volver la vista hacia atrás, buscando a los responsables de la falta de transparencia y los actos de corrupción del pasado. Sin mirar con detenimiento las necesidades del presente y las oportunidades del futuro, para encontrar soluciones que conduzcan al logro de mejores condiciones de vida.

No se trata de adoptar una actitud de perdón y olvido para quienes sean encontrados como responsables de actos deleznables de corrupción, pasados o presentes. Pero no hay que poner el acento, en buscar lo que sucedió. Es más urgente darle respuesta a la difícil problemática que están afrontando actualmente los pobres, marginados y excluidos.

Pero para cambiar, es importante se establezcan fuertes vínculos que unan a la población. Lo cual significa la oportunidad de que Honduras se convierta en una nación donde lleguen a imperar la justicia y la solidaridad. La intolerancia, el odio y la venganza son caminos hacia la violencia y la profundización de la pobreza y la exclusión. Ninguna organización civil ni ningún grupo social o económico, tiene la posibilidad de cambiar, por sí solo, el modelo económico de Honduras. Modelo injusto y excluyente de grandes mayorías, y que tiene como resultado crear un alto porcentaje de pobreza, corrupción, creación de privilegios e injusticias.

Lo primero que se tiene que potenciar en esta sociedad injusta, es el principio de solidaridad. Lo cual significa el reconocimiento de que todos los hondureños son hermanos, hijos del mismo Padre Celestial, a cuya imagen y semejanza han sido creados, y todos son llamados al mismo destino trascendente.

Debe haber entre todos los ciudadanos un respeto profundo a la dignidad personal de cada uno. Y el convencimiento de que gracias a esa dignidad, existe una igualdad esencial entre todos. De manera que se trata de formar una sola familia humana, en la cual todos deben gozar de los bienes materiales, espirituales y culturales de la sociedad.

Como lo expresara San Juan Pablo II: “el verdadero desarrollo no puede limitarse a la multiplicación de los bienes y servicios, esto es, a lo que se posee, sino que debe contribuir a la plenitud del “ser” del hombre. De este modo, pretende señalar con claridad el carácter moral del verdadero desarrollo”.

El objetivo entonces, es crear las oportunidades de mejoramiento humano, para que todos los ciudadanos puedan acceder a reconocer la presencia de Dios en cada hombre y de cada hombre en Dios, lo cual debe ser considerado como la condición esencial de un auténtico desarrollo humano. Es el ser humano guiado por la mente iluminada por la verdad y con la fuerza de su espíritu, capaz de tomar decisiones en libertad, para el bien propio y de sus hermanos los demás hombres.

Todos los males que el egoísmo humano ha ocasionado en la realidad hondureña hasta llegar a la crisis actual, encuentran soluciones viables en la solidaridad. Ya que la solidaridad es lo opuesto a todas las formas del individualismo político, económico y social.

Debemos recordar que según la concepción original de la política, ella era el conjunto de ciudadanos que colaboraban en la realización de un bien común, y que consideraban esta colaboración como la forma más auténtica de la amistad (amistad política, amistad cívica). Esta idea de la política se ha perdido en el Estado moderno donde priman los intereses particulares, sobre los principios y valores que deben guiar la colaboración ciudadana.

Recordemos que la política debe ser adecuada, para el bienestar humano y para reconocer su eminente dignidad, tutelando sus derechos fundamentales. En esta forma se puede conceptualizar la acción política como el espacio más amplio de la caridad y la puesta en práctica de la solidaridad. Las Palabras del Señor Jesús se resumen así: “Ámense unos a otros….como Yo los he amado”.

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