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Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales

Ciudad del Vaticano (AICA): Tuvo lugar en la Oficina de Prensa de la Santa Sede una conferencia para presentar el III Congreso mundial de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades. Promovido y organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos, y con el lema: La alegría del Evangelio: Una alegría misionera”, se celebrará del 20 al 22 de noviembre en el Colegio Pontificio María Mater Ecclesiae de Roma.

En la presentación intervinieron el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos; el obispo Josef Clemens, secretario del mismo dicasterio; María Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares; y Jean-Luc Moens, presidente de Fidesco, jóvenes voluntarios en proyectos de evangelización y desarrollo, y miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”.

En su intervención el cardenal Rylko habló de cómo el magisterio pontificio vio en el fenómeno de los movimientos “una corriente de gracia, un don y una respuesta oportuna del Espíritu Santo a los graves desafíos que el mundo actual lanza a la misión de la Iglesia”. Recordó que para san Juan Pablo II los movimientos eran “motivo de esperanza para la Iglesia y para los hombres”, igual que para Benedicto XVI, que vio en ellos “incursiones nuevas del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, fuertes maneras de vivir la fe e incluso una provocación saludable que la Iglesia siempre necesita, así como ‘minorías creativas’, decisivas para el futuro de la humanidad”. Y añadió que el papa Francisco está en perfecta continuidad con sus predecesores.

En el congreso participarán unas 300 personas -fundadores, moderadores y delegados generales- que representarán a cientos de movimientos y nuevas comunidades, todo ello con una amplia dimensión internacional. A ellos se unirá un gran número de pastores, obispos y sacerdotes.

El prelado explicó también que la novedad de este congreso es que el gran encuentro con el Papa ya tuvo lugar el día de Pentecostés de 2013, con motivo de la celebración del Año de la Fe, y añadió que el tema del congreso expresa con claridad que “nuestro trabajo se guía por la exhortación apostólica Evangelii gaudium. Aquí aparece el gran desafío que el papa Francisco nos presenta -dijo-. Él quiere una Iglesia “que salga” hacia las periferias geográficas y existenciales de nuestro mundo, una Iglesia que se preocupe y esté cerca especialmente de todos los pobres, los que sufren y son excluidos, producto amargo de la “cultura del descarte” que hoy domina. Y es exactamente esto -concluyó- el grande y fundamental desafío que los movimientos quieren recoger durante este tercer congreso mundial”.

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