Voz del Papa

“Quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha”

Francisco, con el presidente boliviano Evo Morales. Detrás, el Cardenal Turkson.
Francisco, con el presidente boliviano Evo Morales. Detrás, el Cardenal Turkson.

Este encuentro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista”.

Ciudad del Vaticano (AICA): “Solidaridad es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”, expresó el papa Francisco, recientemente al reunirse en el Aula del Sínodo con los participantes en el encuentro Mundial de los Movimientos Populares, organizado del 27 al 29 de octubre por el Pontificio Consejo Justicia y Paz en colaboración con la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y con los líderes de varios movimientos.
El Papa habló del término solidaridad, una palabra que no cae bien siempre, según expresó. “Yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos”, detalló.
“También -agregó- es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares”.
Asimismo, Francisco recordó que este encuentro no responde a una ideología ya que los movimientos no trabajan con ideas sino con realidades. Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista”.
“Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte. Esto sucede cuando en el centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana”.
Francisco mencionó el problema del desempleo y añadió que “todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria”.
“Aquí, dijo el Papa, hay trabajadores que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha”.
El Pontífice también mencionó el tema de la paz y la ecología. “No puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. La creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios nos ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud”.
“Pero ¿por qué en vez de eso nos acostumbramos a ver cómo se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? ¡Por qué en este sistema se sacó al hombre, a la persona humana, del centro y se lo reemplazó por otra cosa! ¡Porque se rinde un culto idolátrico al dinero! ¡Porque se globalizó la indiferencia!, se globalizó la indiferencia, a mí qué me importa lo que le pasa a otros mientras yo defienda lo mío. Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado”.
Ante todo esto destacó el Pontífice que “los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas”.
El Papa acentuó la importancia de caminar juntos y finalizó recordando que “los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal”.

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